Si bien mi participación en el Concejo de Participación y Control Social, fue un hecho solicitado por muchos amigos y organizaciones, el reto más grande fue haberlo hecho como ciudadano, reto asumido en el marco del nuevo ordenamiento constitucional y en la esperanza que la ciudadanía es un proceso en construcción del día a día, si bien he quedado entre los 12 hombres mejores puntuados, es frustrante encontrar y percibir que aún falta mucho por asumir y comprender la participación ciudadana, tal es así que la experiencia reconocida por el Consejo Nacional Electoral ha sido el reconocer a quienes han tenido la posibilidad de ocupar cargos públicos o altas dignidades en Instituciones estatales o privadas, violentando el reglamento que para la elección se hizo y la diferenciación que este hacia respecto a los candidatos de organizaciones y de la ciudadanía.

Tal es así que ahora se cuestiona mucho el proceso en sí, y se defiende la legalidad de lo actuado, pero todos concuerdan en que si bien el proceso pareció legal es claro que no fue legítimo, frustrando la concepción de una participación ciudadana activa, tanto de los residentes del país como los residentes en el exterior, en el control del Estado.  Hay que trabajar mucho para clarificar y ejercitar los conceptos y las categorías nuevas que la constitución nos manda, reformar reyes y reglamentos.

Indistintamente de los resultados creo firmemente que hay que continuar en la construcción de una sociedad más activa, en su rol controlador del Estado y defender y promover el nuevo marco constitucional.  Me llena de esperanza, el hecho que personalidades que hace poco cuestionaban  el nuevo marco constitucional hagan ahora promoción y utilización de la misma para sus fines particulares y promociones políticas.  Bien por ellos, bien por la constitución, pero ahora nos toca a cada ciudadano y ciudadana empoderarnos de esa herramienta, que nos perfila hacia un camino de esperanza, progreso y desarrollo en equidad, solidaridad y justicia.

Abrazos

Walter