La participación se a convertido en un referente conceptual en todos los ámbitos, hoy en día se habla de participación en el hogar, escuela, colegio, comunidad, los políticos a favor o en contra, al igual que los medios de comunicación a partir de la aprobación del marco constitucional del 2008. Esta no se aparte del cotidiano de los ciudadanos ecuatorianos. Antoni Gramsci, manifestó alguna vez que no había manera de tomarse el poder político si antes no se había tomado el poder cultural, en esta lógica es imperativo que el ciudadano en el nuevo modelo de República asuma un rol protagónico y participe sin excusas en el cambio de las relaciones entre ciudadano y ciudadana, ciudadano organizaciones y ciudadano Estado.

Continuando las líneas estratégicas propuestas por Fernández (2005), el desarrollo de la participación como un modelo cultural a ser asumido por los ciudadanos plantean cuatro líneas estratégicas las que se desarrollan a continuación:

estrategais de PP

Uno de los elementos presentes durante todo el desencadenamiento de la investigación tiene que ver con la percepción de exclusión tanto los niños los jóvenes como los adultos han manifestado que existen condiciones excluyentes en sus procesos de participación.

Les son parte de dos presupuestos el primero el no ser convocado y el segundo es no permitírseles participar, con respecto a esto existen dos estrategias básicas para el desencadenamiento de los procesos participativos. El uno tiene que ver con la posibilidad de la generación de mecanismos de invitación por parte de las instituciones públicas y privadas que generan acciones ante la realidad cotidiana de los ciudadanos, estos deben de incorporar y solicitar a los ciudadanos la participación de los diversos espacios de la gestión pública y los intereses públicos.

La invitación común estrategia inclusiva es netamente institucional, por lo que generalmente preocupa al ciudadano es que estos procesos queden en la mera legitimización de determinadas políticas o causas políticas en beneficio de una entidad u organización pública o privada, para el ejercicio de esta estrategia es sumamente importante reconocer previamente los niveles de credibilidad que tiene la autoridad en la implementación de invitación, al igual que a asegurar que los sujetos participativos en el transcurso de esta práctica van a asumir más conciencia ciudadana, más habilidades y destrezas de participación y por sobre todo mayor poder decisorio en ejercicio de su poder ciudadano.

La irrupción tiene que ver fundamentalmente con las habilidades y destrezas adquiridas por el ciudadano a fin de tener la capacidad de incorporarse en la gestión pública y los intereses públicos, a fin de incluirse en las problemáticas y la solución de estas en el marco de sus cotidianidades. Este proceso puede generar confrontación con las instancias que administran los intereses públicos, pero al mismo determinan un alto nivel de autonomía y protagonismo desde el ciudadano quienes exigen incorporarse voluntariamente y de manera decisiva en los procesos de transformación social que sus realidades requieren.

Ambas iniciativas estratégicas orientan la forma en que los ciudadanos van a manifestar su presencia y acción en los procesos participativos, sea cualquiera de las dos iniciativas que se apliquen esta marcadas por los intereses que genera la demanda, por ello es importante entidad mandadas deben procesos claros de formación e información de los roles de cada uno de los sujetos participantes.

Otra cuestión que resalta en los procesos estratégicos inclusivos es el elemento presupuestario, no sé si las que participa demandan al mismo tiempo la definición de recursos que permitan el funcionamiento y la agilidad en socio participativa.

Estrategias Normativas

Bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

La constitución de la República, es una herramienta clave para el desarrollo de una cultura participativa entre los y las ciudadanas. Su conocimiento y manejo pueden contribuir a la garantía de la participación en todos los espacios públicos y ámbitos de la cotidianidad, reconoce la participación de los niños, niñas y adolescentes en todos los temas de su interés, la de los jóvenes particularmente en Educación, Salud y Trabajo, y la de los y las ciudadanas de manera general en los modelos de gestión de la cosa pública, especialmente en el artículo 100 de la constitución.  Todos estos elementos constituyeron el vaciado en la norma de las aspiraciones y sueños de mejores tiempos por parte de todo un país.

En este ámbito la normatividad como estrategia de articulación y construcción de cultura participativa es clave, por ello se hace necesario no solo la implementación de nuevas normatividades, sino la ejecutabilidad y exigibilidad de las existentes, como mecanismo de fomento y promoción de los valores que construyen esta nueva manifestación cultural.

Tiene que propenderse a la implementación de resoluciones, ordenanzas, decretos y reglamentos desde los diversos ámbitos de la gestión pública, Juntas Parroquiales, Consejos Municipales, Consejos Provinciales, Regionales, Asamblea Nacional, Ministerios, etc., que promuevan a través de la norma la creación de valores, gratificaciones y significados que garanticen la efectiva participación de los y las  ciudadanas, el fortalecimiento del tejido asociativo sectorial, temático, comunitario, barrial y familiar, a la vez que la promoción e incentivo para la formación de redes sociales virtuales y la construcción de acuerdos, incorporando en los mismos lineamientos de políticas públicas, presupuestarias, de convocatorias y contenidos, sin que estas sean herramientas para limitarla.

Cumplir reglamentos sobre las responsabilidades de los integrantes a nuestros grupos, participar es unirse a un grupo. Deberíamos tener una cultura en la construcción un acuerdos, todo eso. (Ambato)

La participación como una construcción cultural debe ser prioritaria desde el ordenamiento del Estado para confrontar la pobreza, las desigualdades e inequidades que retan la construcción efectiva del modelo de Estado Republicano en Democracia radical.

Estrategias Políticas Públicas

La constitución del 2008 define varias estrategias de políticas públicas en el marco de la participación siendo el artículo 100 el eje central y la matriz más importantes para la definición de políticas de participación, a través del cual se le da un rol protagónico al sujeto participante, el ciudadano.  Pero tanto el estado plurinacional, como los gobierno locales o ver iniciativas que generen la rearticulación de la sociedad civil y los ciudadanos en el marco del nuevo modelo de estado, propiciando en ellas modelos democráticos en los cuales los sujetos participativos pueden generar cambios y transformaciones radicales a la sociedad, que es los ciudadanos ejerzan efectivamente es su derecho a la participación y a las decisiones en los ámbitos de su competencia, dinamizando al ciudadano en los diversos escenarios de alto día social la familia y el ejercicio de derechos en su interior, la escuela la comunidad y la sociedad como escenarios articuladores de la construcción del buen vivir para todos y todas. Generando estrategias de inclusión y participación democrática y equitativa en los ámbitos sociales económicos políticos y educativos recuperando la credibilidad de los ciudadanos y devolviéndole sentido a la participación como un espacio fundamental de la vida y desarrollo de cada individuo.

En esta estrategia es clave la conformación y promoción de procesos asociacionistas que generen redes sociales articuladas a las intencionalidades del estado y mira de construir el poder y control ciudadano no sólo los servicios sino en la gestión e intereses públicos.  Vale la pena recordar que en el ámbito de la cultura andina en la cual se desarrolla nuestro país, la tradición y la cultura ciudadana se manifiestan de manera participativa como por ejemplo las mingas y el trabajo comunitario.

Otro elemento de políticas a considerar es la proposición de estrategias que superen el enfoque de la corresponsabilidad y promuevan el enfoque de la cogestión de la cosa pública en coordinación con el y la ciudadana. En este nivel de la organización del estado juega un papel es importante la consolidación de mecanismos como la silla vacía, los consejos consultivos tanto sectoriales como temáticos y de planificación a fin de generar credibilidad entre los ciudadanos en la generación de su poder vinculante y decisivo frente a los espacios del estado. Aunque esta estrategia es compleja y al mismo conflictiva por los intereses políticos que puedan generarse y por la falta de experiencia tanto desde las organizaciones de la asociación y como del estado y del propio ciudadano es importante identificar las líneas de interrelación interacción e intervención del ciudadano en todos los campos que le competen y le interesa. Éste concepto de la cogestión que conlleva a la corresponsabilidad y codecisión aún se encuentra en un proceso de debate y análisis.

Elemento también importante en el ámbito de las políticas en la articulación territorial, temática, sectorial e integral de la participación, las que estarían en concordancia con el modelo de democracia radical que se está implementando, promoviéndose de esta forma el autogobierno de la sociedad y de los ciudadanos en los ámbitos que le concierne en su territorio, temáticas y/o sector que les son problemáticos o violentadores de derechos en sus contextos locales.

La forma de organización del estado actual promueve una estrategia clave para la generación de una cultura participativa, la forma republicana enfatiza que un estado relacional entre el estado y el ciudadano, por lo cual las entidades públicas y organizaciones sociales deben promover ante todo formas de relación en equidad, inclusión y tolerancia de todos los actores sociales que tienen incidencia y competencia sobre determinadas problemáticas o violentación de derechos, incorporando los anhelos aspiraciones y conciencias colectivas de los diversos actores y sujetos participativos, sólo a través de la comprensión de un estado relacional el ciudadano podrá sentirse parte y actor importante en el desarrollo de sí mismo y la sociedad.

Estrategias Instrumentales

En el ámbito de las estrategias instrumentales es importante considerar los elementos de contenido, tanto las entidades de la social civil como las del estado deben de generar programas de guía activa que promuevan la generación de habilidades y destrezas para que los ciudadanos y ciudadanas puedan interactuar que un proceso de relacionamiento con ellas mismas y con el Estado.   En este sentido es importante recalcar el esfuerzo realizado por el gobierno provincial de Tungurahua, los cuales han podido un definir una batería de elementos conceptuales y formativos a fin de que sirvan como instrumentos para el desarrollo de una cultura participativa entre los y las ciudadanas de la provincia.

Debe definirse en el desarrollo de los contenidos la diversidad de tipologías de participación con los cuales también se manifiesta la comunidad y el ciudadano estos tienen generalmente dos condiciones importantes; La una que tiene que ver con la territorialidad y alcance del proceso participativo y la otra que tiene que ver con la temática y sectorialidad como radio de acción de la acciones ciudadanas.  Puesto que no es lo mismo la participación de los niños, las mujeres, los migrantes, los adultos mayores, los jóvenes, o la participación vecinal, comités de salud, comités de vigilancia, etc.

Una de las preocupaciones respecto a los contenidos es fundamentar los objetivos que se persigue con el desarrollo de agendas de capacitación y formación que sirvan de enlace entre la dinámica de los procesos ciudadanos y el Estado vinculándolos con las propias realidades y contextos sociales, a fin de identificar los requerimientos de demanda, los recursos y las temporalidades, asi como la valoración y reconocimiento de las habilidades, destrezas, conocimientos y actitudes adquiridas.

Junto a los contenidos debe de definirse la incorporación de elementos técnicos y académicos, refiriéndonos particularmente a promover la formación de personal que sirva de enlace entre la dinámica participativa de las comunidades y los ciudadanos para con la entidad.

Conclusiones

Para los sujetos participativos de la investigación la participación aún es una posibilidad a través de la cual se manifiesta el ciudadano en la elaboración y ejecución de acciones programas o servicios que resuelven de alguna forma sus necesidades o la violentación de sus derechos, esta participación está siempre ligada a la posibilidad del ejercicio de ciudadanía de manera individual o asociada para el apoyo y control social de la gestión pública. La participación comprende en todo caso un plus voluntad y compromiso individual de cada ciudadano, comprende un nivel de identidad y de pertenencia a un colectivo, a una comunidad, a un grupo, a una sociedad. (Pindado:2000)

La cultura participativa imprime en los ciudadanos una orientación hacia un modelo de Estado, que le permite asumirse como sujeto participativo en la dinámica de éste, tiende a potenciar el rol proactivo y reactivo del sujeto participante.  Esta cultura es una sinergia de la cultura política e imbrica hacia ella orientándole hacia el ejercicio y exigibilidad de sus derechos, y al mismo a la sujeción de la norma y la ley.

El nuevo modelo de democracia ha promovido al mismo, un nuevo modelo de participación el cual debe de generarse, producirse y reproducirse como un fenómeno cultural para el sostenimiento de sí mismo. Las organizaciones sociales, el Estado y sus técnicos se formulan interrogantes sobre la participación y cómo hacer para que la gente incorpore en su cotidianidad y el relacionamiento con la cosa pública esa nueva categoría pro activa de la ciudadanía; qué estrategias y mecanismos implementar para promover la participación entre los ciudadanos cualquiera sea su condición social, económica o edad.

En el curso de la presente investigación se ha intentado identificar elementos que configuran la construcción de este nuevo sujeto de participación en un estado relacional, en un estado organizado en República, en un estado que articula la democracia de manera radical y participativa, los ejes y dimensiones planteadas corresponden al ideal de un ciclo participativo en una República democrática radical en funcionamiento. Como se ha visto los esquemas de análisis han sido planteados desde una realidad próxima, en la cual se logre constituir el modelo de democracia esperada, modelo en el cual cobrará sentido las prácticas sociales, los valores, las representaciones, y las relaciones de poder en justicia y equidad que anhelan los ciudadanos y ciudadanas.

Se ha inferido, también en la investigación, que si bien la ciudad de Ambato cuenta con una conciencia y ejercicio mucho más claro de la relación cultural de la participación de la ciudadanía, este fenómeno se debe también a que la instancia del Estado local han invertido en los pilares estratégicos que sostienen la cultura participativa.  En las ciudades de Quito y Guayaquil, vale aclarar aquí que estas sobrepasan la población de dos millones de habitantes, a diferencia de la ciudad de Ambato que cuenta con una población aproximada de 200.000 habitantes, si bien se han generado procesos de participación de manera voluntaria altruista y solidaria estos procesos de participación se mantienen en una relación de cuestionamiento en el mejor de los casos, o de aislamiento con las instancias de los gobiernos locales. Lo cual no les ha permitido insertarse en los ámbitos de decisión y planificación de estos, sino por el contrario han generado factores de presión y represión que les limita la actuación y el ejercicio efectivo de la participación en la cosa pública.

La participación como una manifestación cultural se expresa a través de pensamientos, valores y normas que predisponen su expresividad y el comportamiento de los ciudadanos en un proceso relacional con los otros, el Estado, la Sociedad, la Comunidad y la familia.  Como se ha podido apreciar el marco constitucional, en su conocimiento y manejo adecuado,  son claves para la promoción de este nuevo modelo relacional, los mecanismos puestos en marcha por las organizaciones sociales, solo se hacen efectivos y construyen mayor participación en medida que estos se relacionen con la institucionalidad o en asuntos de interés público.  Para esto, se hace necesario la discusión e implementación de instrumentos no solo normativos, sino también de procesos técnicos y financieros que potencien las experiencias existentes.   En este elemento es fundamental recurrir no solo a las experiencias y baterías normativas locales, sino también hacer uso de las herramientas y documentos internacionales referentes a la participación.

La cultura de participación debe ser entendida de manera política como una herramienta de generación de ciudadanía, de democracia radical y de construcción del Sumak Kawsay (Buen vivir), debe de constituir un requisito indispensable para el éxito de los proyectos de transformación social del país. En base a este entendimiento debe privilegiarse la investigación, la capacitación y la promoción de las capacidades, habilidades y destrezas de los sujetos participativos y actores sociales en procesos asociativos y generadores de valor como redes sociales y colectivos; promoverse el dialogo, el debate y la concertación con herramientas de argumentación y mediación.

Dentro de los imaginarios y representaciones sociales sobre la participación se identifica un gran vacío en el conocimiento pleno y apertura a la exigibilidad por parte de los servidores públicos, sea por temor o falta de preparación; así quienes se encuentran en funciones en relación con el Estado, y no solo estos sino también las organizaciones privadas deben

El fortalecimiento del tejido asociativo, es otra línea de acción importante particularmente en la ciudades de Guayaquil y Quito se denota debilitada la articulación de redes sociales con enfoques de género, generacional, intercultural e intertemático, aun los sujetos participativos lo relacionan con la limitación de recursos, hay que considerar otras condicionantes como la credibilidad en las autoridades, la limitada capacitación y formación y la poca voluntad política en los niveles jerárquicos de potenciar la participación, especialmente la juvenil y comunitaria.   Las limitadas propuestas asociativas participativas se concentran en relación directa a la prestación de servicios o buena voluntad de los ciudadanos para colaborar con los “necesitados”.  La democracia radical exige por su parte un tejido social fuerte desde la ciudadanía a fin de combatir factores que amplíen la inequidad, desigualdad, impunidad, corrupción y otras ineficiencias de la “cosa pública”.

Es clave entender, que la cultura participativa logra generar un fortalecimiento no solo del ciudadano, sino también de la institucionalidad publica en todos sus estamentos, los consejos, los municipios y las prefecturas, etc., a través de los mecanismos de sillas vacías, rendición de cuentas, presupuestos participativos, etc., todos mecanismos contemplados en la norma constitucional, lo que potenciara la consolidación de redes institucionales y asociativas para una gestión eficiente, equitativa y radicalmente democrática.  Dando protagonismo a los sujetos participativos y abriendo espacios no solo en el enfoque administrativo sino al enfoque de una gestión integral de la cosa pública.

Por su parte los sujetos participativos, si bien pueden presentar ciertos niveles de desencanto y desconfianza, también deben generar y reproducir la cultura participativa en sus instancias de participación, las asociaciones y Ong´s, que poco a poco han aprendido de sus bondades como el caso de las entidades intervenidas, y, a pesar de las limitaciones y graves problemas de pobreza e inseguridad ciudadana se han involucrado con o sin apoyo de las autoridades y funcionarios públicos locales generar una cultura de cambio y transformación de sus realidades y cotidianidades en el marco del ejercicio de derechos.

En esta lógica el Estado está en la obligación de generar estrategias y mecanismos de transformación de la ciudadanía, la cual venía manifestándose a través de procesos reivindicativos para satisfacer sus necesidades o problemas urgentes, e ingresarla a una sociedad de ciudadanos que valoren la participación como un elemento fundamental para el ejercicio pleno de sus derechos y la construcción de proyectos comunes en responsabilidad con el buen vivir para todos y todas.

La promoción del reencuentro del hombre con el hombre, de este con su familia, con su comunidad y sociedad no es sencillo, pero existen los espacios institucionales a través de los cuales se puede actuar, la familia, la escuela y las organizaciones sociales que con el apoyo decidido y voluntad política de los gobiernos locales se puede gestar una nueva forma de hacer y vivir la democracia radical.   Para ello, hace falta potenciar las capacidades, habilidades y destrezas ciudadanas en sus comunidades, en la toma de decisiones y en la implementación de políticas públicas que fomenten la, inclusión, la equidad y las oportunidades para todos y todas en el marco del Plan Nacional del Buen Vivir.

La cultura participativa reclama una decisión política, reclama más tiempo y recursos en los planes operativos de las entidades públicas, más inteligencia y credibilidad por parte de los gestores, técnicos y personal involucrado en relación directa con los ciudadanos. Reclama más seguridad no solo de factores inhibidores como la delincuencia, reclama seguridad normativa, política e instrumental para hacerse efectiva. Reclama un enfoque que dinamice el sentido de pertenencia e identidad, de revalorización de sus procesos aunque limitados, son concebidos como grandes pasos y esfuerzos en la construcción de una sociedad intercultural, tolerante y gestionadora de la paz.

Potenciar la cultura de participación entre los y las ciudadanas es fundamental para el sostenimiento del nuevo modelo de estado, puesto que contribuye al fortalecimiento de las instituciones e institucionalidades públicas y privadas, hace falta un mayor compromiso desde los servidores y autoridades públicos para el emprendimiento y ejercicio de las estrategias emanadas del marco constitucional, siendo las categorías cultura y participación los elementos transversales de la Constitución, así ambos términos manejan igual jerarquía, ya que ambos se encuentran 106 veces nombrados en la norma, y considerando que esta contiene 444 artículos representan cada una el 24% del contenido constitucional.

La participación como tal es un elemento de carácter universal, pero la cultura participativa adquiere una consistencia dinámica acorde al Estado sobre el que se construye y decontruye, a partir de las representaciones sociales, los valores y discursos que ese mismo Estado le proporciona.