(…) es precisamente en su relación con la música donde el sujeto individual encuentra los vínculos con una comunidad tanto presencial como simbólica, capaz de incorporar, matizar y cohesionar las diferencias individuales”

Rossana Reguillo

Los festivales Quitu Raymi, han sido por varios años un espacio de encuentro y movilidad de la juventud rockera, en el Distrito Metropolitano de Quito. Es el piso, escenario de inclusión y rompimiento del anonimato de los y las jóvenes que propician su reencuentro cultural en el diálogo conjunto para la revitalización, revaloración colectiva y el fortalecimiento de sus procesos identitarios. Es el encuentro en el ejercicio de sus derechos a expresarse ante una sociedad excluyente y marginadora de las manifestaciones propias de su ser joven.

En ese sentido, además del encuentro propio de la territorialidad local se genera un encuentro con otros colectivos juveniles que tienden a visibilizar su capacidad propositiva cultural, su voz, sus talentos y habilidades culturales, políticas y productivas, posicionándoles en el marco de sus derechos y su reconocimiento en la diversidad juvenil.

Este proceso ha sido resultado de una autoconstrucción colectiva entre jóvenes de distintas localidades y estratos sociales del Distrito Metropolitano de Quito, en articulación y con apoyo de instancias tanto públicas como privadas, Ministerio de Cultura, INFA, MIES y su Dirección e Juventudes, Fundación FENIXE y otros colectivos.

Lo particular de este Festival es que estuvo acompañado de una postura política desde los y las jóvenes ante la precariedad y la exclusión que generan pobreza y marginalidad ante un modelo que se cuestiona hoy, la economía de mercado, planteándose una feria de inclusión desde la productividad de los y las jóvenes, enviando un mensaje explícito “la juventud es una etapa no solo de consumo, sino también de producción y revitalización de la sociedad”, negándose a aceptar la precariedad como inevitable.

Esta edición nos ha llevado a la reflexión profunda del ser joven hoy, pues a pesar de los avances logrados en el nuevo marco constitucional a favor de la equidad y la justicia, la discriminación social, los prejuicios y los estereotipos negativos siguen existiendo en contra de los jóvenes que han creado y recreado una subcultura a partir de la expresión artística y musical. Los cuestionamientos juveniles de los años sesenta siguen entonces vigentes: ¿Qué pasa con nuestra sociedad que aún no acepta ni incorpora a los jóvenes como actores estratégicos de su desarrollo? ¿Cuánto aún se les mantiene expuestos a procesos de exclusión y discriminación por la música que escuchan o cantan, por su forma de vestir o de comportarse ante una sociedad sorda de sus demandas y derechos?

A medida que la sociedad no dé respuesta a los jóvenes, a medida que se violenten sus derechos, ésta limita sus aspiraciones y compromete su propio desarrollo. Por ello, este festival fue un recorrido a la esperanza, un retorno a la fe juvenil en una sociedad que se deviene más incluyente, dispuesta al cambio y transformación, y al mismo un encuentro con la angustia juvenil de querer un cambio hoy y ahora, pero el intento está hecho y creo se persistirá en esta línea en futuros próximos.

Sociólogos contemporáneos como Bourdieu, sostienen que los individuos se identifican a través del consumo, particularmente los jóvenes, como una forma de distinguirse de los demás. Pero los jóvenes han demostrado que esto no es así, sino que manifiestan su acción para ser reconocidos como sujetos y actores sociales de un Estado en transición, de una sociedad que los anonimiza y los percibe como peligrosos y a la cual reclaman les conceda el ejercicio de sentirse incluidos y aceptados como tales, en sus diferencias y desencuentros.

Este sujeto joven, ante la incertidumbre e intolerancia respecto a la manifestación de sus identidades, se afianza en la colectividad de su pertenecía identitaria, los grupos y procesos culturales, particularmente el rock, como un elemento de ejercicio democrático de participar como ciudadano y con su propia expresión en la construcción de esta sociedad nueva propuesta por la constitución y el Sumak Kawsay para todos y todas. Es por ello, que los jóvenes que participan y participaron de esta versión del Quitu Raymi, también se convirtieron en actores políticos capaces de generar procesos integradores a partir de su propia expresividad cultural y artística.

Los jóvenes en la escucha de la música maniobran una lógica de difusión y democratización de su propia cultura, a través de la cual imbuyen un propósito y un significado a su vida y sus proyectos personales, por los cuales interactúan y relacionan con la sociedad. Así que la noción de “relación” asume un sentido pleno de interacción e intermediación con la sociedad, una acción a través de la cual se modelan a sí mismos como sujetos sociales y tejen un vínculo con sus similares y los otros. Simultáneamente recrean el espacio social para pensar o proyectar sus realidades y esperanzas de cambio de éstas; Comprendiéndose, en esta dimensión cultural, no solo como sujetos de consumo o producción cultural sino asumiéndose como entes sentipensantes capaces de interlocutar con la sociedad y criticar su absolutismo y barbarie en la lógica del mercado y la exclusión.

Los adultos debemos de repensar el concepto de juventud y los roles a ella asignados, no solo como depositarios de nuestras esperanzas y frustraciones. El ser joven en la sociedad actual va ligado a un contexto cada vez más político en un contexto social e histórico en acelerado cambio.

Entonces los Festivales del Quitu Raymi, nos han llevado a cuestionarnos: ¿Qué características estamos asignando a los jóvenes de hoy, y por sobe todo que características están asumiendo ellos ante la sociedad actual? ¿De qué manera rompen el anonimato y emergen como actores sociales? ¿Qué oportunidades les estamos dando los adultos y la sociedad para que enfrenten sus dificultades y potencialicen sus oportunidades?

La sociedad no es solamente un fenómeno de interrelaciones, es el espacio donde hombres y mujeres, jóvenes y niños, comparten la disyuntiva de “ser”, de ser en dignidad y conocimiento del otro, que se fractura constantemente en el marco de sus propias representaciones de sí en un tiempo y espacio determinados por la historia y las relaciones de poder. Es frente a este espacio que los jóvenes se revelan para recrearlo a través de este festival y recobran su poder para producirse y reproducirse en su yo cultural y en su yo juvenil del aquí y ahora.

Este festival nos ha conllevado a entender el despertar del estallido cultural y el potencial de transformación social con el que cuentan los jóvenes ante un mundo en transformación, donde en una aparente contradicción entre diversas manifestaciones culturales juveniles encuentran un punto de concordancia con su ser juvenil, la resistencia a la intolerancia, la pobreza y a manifestar la solidaridad y el encuentro entre diversos a pesar de las aparentes contradicciones que en ocasiones aparecen entre los colectivos y subculturas juveniles.

Hoy los festivales de QuituRaymi se han convertido en una trinchera de identidad de un proceso cultural específico de los jóvenes rockeros, pero al mismo tiempo son un proceso de reconocimiento y valoración del otro en sus otroriedades, en sus otras identidades desde lo étnico, etáreo o género; un espacio de resistencia que impulsa la lucha por su propio reconocimiento, la solidaridad y memoria de las luchas de antaño. Es desde aquí, la trinchera, que los jóvenes rockeros se proyectan en la búsqueda de alternativas liberadoras para revertir los efectos de una sociedad intolerante y excluyente del ser joven y particularmente ser joven rockero. Es desde este refugio de manifestación cultural y artística que se re-potencian como sujetos de transformación y entes estratégicos de un cambio radical a una sociedad en decadencia.

Ps. Cl. Wálter Fernández Ulloa
Mg. Políticas Sociales de Niñez y Adolescencia

Presidente Fundación FENIXe 2006-2011
Seleccionado 12º varón Concurso Miembros CPCCS
3er. Varon Seleccionado a la Comisión de Selección Vocales de Judicatura
Exbecario: MASHAV-Israel; UPS-Ecuador; INDES-USA.
https://walterfernandezulloa.wordpress.com/
Fijo: 593-2-2901936 // -2-2645437
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