Arbitrariamente y de la lectura libre de varios autores como Bourdieu (1980), Pan y Rucinsky (1995),  E. Durkehim y de Quivy y Campenhoudt (1997) se diseñó una propuesta de modelo de análisis que permita abordar la problemática de identificación  de las estrategias que desarrollan las organizaciones de intervención en la producción y reproducción de la cultura participativa, construir un modelo teórico de análisis, lo que implicó la definición de conceptos, sujetos, dimensiones, categorías y componentes susceptibles de comprender la realidad participativa.

 

La propuesta parte de la construcción de un modelo que implica tres subsistemas articuladores de la cultura participativa, partiendo del sujeto participativo, a la cultura participativa per se, y al Estado relacional. En el interior de la estructura del sujeto participativo se identifica la implicancia de tres categorías conceptuales, siendo el eje central la ciudadanía articulado con las categorías cultura y participación.  Estas categorías conceptuales se constituyen en sujetos relacionales.En nuestro caso los sujetos relacionales de intervención han sido los niños, jóvenes y adultos, a través de tres dimensiones a saberse, la cognitiva, la social y la comunicativa.

 

A partir de las dimensiones anteriores, se define una serie de categorías e indicadores que nos permitieron la interpretación posterior de los elementos discursivos y simbólicos, los cuales son estructurantes de los procesos de producción, reproducción y apropiación de la cultura participativa.  Cada dimensión es posible conocerla y observarla operativamente a través de la manifestación de ciertas categorías, las cuales están interrelacionadas en la sociedad puesto  que todo sujeto en relación deviene en sociedad, lo que le permite interactuar en diversidad de grupalidades, que a su vez interactúan  con otros procesos asociativos y organizativos que regulan y delimitan su espacio de acción.    Las categorías puestas aquí en cuestión  para la aproximación a las estrategias  participativas  son el orden  cognitivo,  racional, afectivo y valorativa;  en el orden  social:  la familia, la comunidad y la sociedad y  finalmente en el orden de la dimensión comunicativa:  los medios formales e informales. Estos elementos categoriales se encuentran presentes y son observables en todo momento y definen una forma particular y específica de acción y manifestación del ser, percibir, ordenar, interpretar y organizar el mundo, las cuales se materializan socialmente a través del discurso social y simbólico.

 

Estos discursos son dotados de historicidad en el tiempo y en el espacio donde se desarrolla el sujeto participativo, es decir, este le da un valor simbólico a la participación como una manifestación cultural y ciudadana.  Por ende el sujeto que asume una determinada noción de ciudadanía sostendrá una determinada forma de entender la participación y la cultura.

 

El modelo está diseñado  desde una lógica del constructo constitucional de la llamada democracia radical o participativa, así se sobreentiende que este sujeto participativo se construye  en un modelo de Estado  republicano y relacional. Así mismo no se ha considerado otros posibles componentes discursivos como son: estado comunitario, el liberal o el anárquico, pues, cada postura intentará explicar la cultura participativa desde su propia visión filosófico –político de entender las realidades sociales y sus conflictos, dado que cada modelo tiene su forma particular de entender al estado y la ciudadanía y la forma en que estos interactúan y se relacionan.

 

En el modelo planteado los sujetos producen y reproducen en sus discursos los significados y sentidos de estas categorías conceptuales y a través de estos se constituye y reconstituye como sujeto participativo.

modelo de analisis

3.4 Procedimientos de análisis

Para el procedimiento de análisis se extrajo y procesó los textos producidos desde los informantes para verificar los elementos discursivos y simbólicos que construyen la categoría de cultura participativa, los tres ejes dimensionales, identificando entre ellos los elementos estratégicos que la constituyen. Se implementó una metodología hermenéutica que consiste en la organización y sistematización de estos elementos.  En una mirada cualitativa de la sociología, Luis Alfonso manifiesta que el análisis de los discursos “adquiere sentido cuando reconstruye, con relevancia, el campo de fuerzas sociales que ha dado lugar a la investigación, y cuando su clave interpretativa es coherente con los propios objetivos concretos de la investigación”, (Alonso, Luis Enrique (1998), La mirada cualitativa en sociología, Madrid, Editorial Fundamentos.: 211).

 

En el gráfico anterior se muestran el conjunto de elementos de análisis. Particularmente el eje central fueron las categorías que se originan de las dimensiones indicadas, por ser el nivel donde se articulan las estrategias para una cultura de participación. Parte el análisis desde el sujeto relacional en el marco de un sistema de Estado relacional con una democracia radical, y un subsistema participativo que construye cultura en identidad, territorialidad y diversidad cultural en un tiempo y espacio definidos. El objeto del análisis fue la construcción discursiva y simbólica que requiere interpretación para identificar las estrategias.

 

Se entiende la construcción discursiva como la forma de lenguaje que nos lleva a conocer quien utiliza el lenguaje (sujeto relacional) cómo lo utiliza, por qué y cuándo lo hace, el discurso no tiene per se más sentido que el otorgado por los usuarios del mismo.   Estos comparten el discurso no solo como individuos sino como miembros de una grupalidad o institucionalidad en un contexto social definido. (Van Dijk, 1998; Van Dijk, 1999. Tomado de Matheus; Tuleisa; 2007).   En todo caso, los discursos constituyen y se constituyen en determinadas territorialidades, identidades y relaciones socioculturales, lo que les permite reproducirse y transformarlas.

 

En tanto los componentes simbólicos son representaciones y referentes de algo, la fase de análisis permite relacionarlos con los contextos de su producción y recepción con una mirada crítica, no solo interesa saber lo que se dice de la participación, la cultura y la cultura participativa, sino también qué y cómo se construyeron. (idem)

 

El procesamiento se realizó a través de pasos siguientes:

1.- Transcripción y lectura de las entrevistas

2.- Selección y agrupamiento de fragmentos según dimensiones y categorías de análisis del fenómeno participativo para la identificación de estrategias.

3.- Comparación e interpretación de los fragmentos

4.- Presentación de los resultados de acuerdo con una línea narrativa y argumental, para la cual se utilizan citas textuales de las entrevistas.

Hecho este trabajo, tuvimos nuestros textos revisados, los que fueron leídos varias veces durante todo el proceso de análisis. Basándonos siempre en nuestras respectivas guías de tópicos, construimos después los ejes analíticos que presentamos a continuación.

Matriz de Selección

3.5       Dimensiones de Análisis

Como se ha indicado anteriormente, de manera arbitraria se construyó un modelo de análisis que permitió inferir el fenómeno de producción y reproducción de la cultura participativa, el cual integra tres dimensiones que van desde procesos intra-individuales a macro-sociales, a saberse desde lo cognitivo, lo social y lo comunicativo, y tres categorías relacionales del sujeto participativo con la sociedad que van igualmente desde un nivel micro a macro.   Estas categorías hacen referencia a las formas que el sujeto interactúa e interrelaciona con la sociedad y viceversa, en tanto las dimensiones son formas particulares en el sujeto participativo asume la el fenómeno relacional.

dimensiones0

 

Cabe aclarar que las dimensiones mencionadas interactúan de forma sistémica, ya que cada una de ellas influye e incide sobre cualquiera de las otras dos, considerando que las tres dimensiones definen las categorías relacionales que construyen la cultura participativa.

3.5.1 Dimensión Cognitiva:

La conducta de los sujetos no se encuentra limitada a su expresividad externa, sino que contempla implícitamente un proceso interno (micro personal), una forma particular de conocer y aprender de la realidad y apropiársela. Por ende involucra una forma particular de organizar y relacionar la información de la realidad y construir sus propios conceptos y esquemas. Arbitrariamente a esta dimensión se le ha incorporado tres categorías relacionales que dan sentido al contexto social donde el sujeto interactúa.

 

Esta dimensión y la forma en que se relaciona con la realidad, promueve y transforma las particulares maneras en que el sujeto actúa de manera individual o colectiva en procesos sociales e institucionales. Se construye a partir de la vivencia pero se reconstituye a partir de la información y conocimientos que se transmiten a través de las tradiciones familiares y comunitarias y las diversas institucionalidades que atraviesan el proceso vital del individuo.  Sin pretender ingresar a un enfoque psicologista, es un proceso que permite a los individuos relacionar su yo interior, su vida privada y cotidiana con su contexto social y vida pública, fenómenos que se constituyen inmanentes del propio ser humano.

 

La cognición se atañe a las formas en que se construye el conocimiento, en consecuencia,  al decir de Schutz(1962), constituye una cuestión social, lo que se asume en el marco del paradigma de las representaciones sociales planteadas por Durkheim, que también es una paradigma asumido por la psicología social .Estas son formas complejas de intersección entre lo psicológico y lo social, siendo una manera particular de interpretar la realidad cotidiana  Al decir de Berger y Luckman, (1974), son el resultado de los contextos sociales en los que siente, existe y piensa la persona, en un proceso bidireccional en el cual la sociedad construye a la persona y este a la sociedad.

 

Así pensada, la sociedad y el individuo construyen sus racionalidades, afectos y valores que orientan las formas de sentir, pensar y vivir, expresándose la importancia que se da a lo simbólico como una forma de adueñarse y dominar la realidad circundante, la cual se limita a aquello que ha logrado asimilar.  Todo esto nos da una cierta comprensión del mundo con el que interrelacionamos, lo que nos manifiesta comportamentalmente con el mundo, reconocerlo y ser reconocidos, y aportar a la dinamización de cambio de sus contextos sociales.

 

Para Berger y Luckman, (1974), los sujetos en este fenómeno de construcción social comparten subjetividades, configurando significaciones e interpretaciones, lo que les permite concebir el mundo circundante como uno solo, es decir de manera similar entre los sujetos que comparten el mismo contexto social; lo que es lo mismo, sentir y pensar la cotidianidad como una “realidad dada”, como una realidad verdadera y normal que le orientan a vivirla de un modo determinado.

 

Lo Racional y Conceptual

A través de la categoría racional de la dimensión cognitiva, se intenta explorar las cuestiones que tienen que ver con las formas en que los sujetos participativos conceptualizan su noción de participación y cultura, las formas en que éstas se construyen y las estrategias para ello, lo que incidiría en su motivación, interés, conocimiento o desinterés sobre el tema.  Las consideraciones racionales que hacen los sujetos sobre el mundo implican siempre un marco referencial o de aprendizaje con el que se manifiestan en el contexto social.

 

Para inferir esta categoría se plantean algunos elementos para identificarse en el análisis como son: la conceptualización de cultura, participación y cultura participativa; y las estrategias y mecanismos sociales y comunicativos que influyen en la construcción de ese conocimiento.

 

A través de la categoría racional de la dimensión cognitiva, se intenta explorar las cuestiones que tienen que ver con las formas en que los sujetos participativos conceptualizan su noción de participación y cultura, las formas en que éstas se construyen y las estrategias para ello, lo que incidiría en su motivación, interés, conocimiento o desinterés sobre el tema.  Las consideraciones racionales que hacen los sujetos sobre el mundo implican siempre un marco referencial o de aprendizaje con el que se manifiestan en el contexto social.

 

Para inferir esta categoría se plantean algunos elementos para identificarse en el análisis como son: la conceptualización de cultura, participación y cultura participativa; y las estrategias y mecanismos sociales y comunicativos que influyen en la construcción de ese conocimiento.  Para ello el sujeto construye racionalmente estos conceptos en medida de la funcionalidad que estos términos tienen relación con los momentos que se encuentran viviendo, por lo que estas categorías conceptuales pueden ser expresados a través de la función discursiva como asertivas, negativas o indiferentes.

 

Se procura identificar estrategias y mecanismos a través de los cuales se construye este conocimiento, si bien es en las instancias educativas y la familia y los espacios formales   donde se incide en el aprendizaje de conocimientos siendo los padres y maestros quienes juegan un rol central como referentes (el sujeto desde temprana edad constituye e incorpora en un proceso identitario) para crear nuevas formas de ver el mundo y relacionarse con él.  Desde otras institucionalidades el sujeto social participativo revive constantemente este proceso en su vida juvenil y adulta, inclusive se puede señalar que la construcción racional del conocimiento se genera en el aprendizaje mismo de lo que se vive y no necesariamente en procesos institucionalizados o menos simbólicos.

 

A través de lo Afectivo vivencial como categoría se pretende identificar estrategias o mecanismos que influyen en el aprendizaje de conocimientos a partir de las emociones y la vivencia  relacional con respecto al contexto social donde el sujeto interactúa y se identifica; las relaciones  entre los conceptos de análisis  (cultura, participación, cultura participativa), y los aspectos  emocionales con los que los expresa; es decir, el anclaje emocional con la cual se los interpreta y se toma posiciones ante la sociedad, en este nivel el pensar y sentir son elementos complementarios que se manifiestan al decir de Maturana (1999) en el accionar concreto de las personas.

 

La categoría valorativa tiene un sentido evaluativo de las explicaciones, conceptualizaciones y representaciones sociales. Es un esquema de valor a través del cual se instituyen relaciones y tipologías con las cuales se ordena y expresa el sujeto, se analiza las estrategias y mecanismos por los cuales se constituye éste cognitivamente, y construye diversas valoraciones negativas o positivas del poder o sumisión ante su realidad cotidiana.

3.5.2 Dimensión Social

En la dimensión social se han identificado tres categorías de análisis, por su injerencia en los mecanismos relacionales de los sujetos con su contexto; estos son la familia, la comunidad y la sociedad. Estos articulan y ayudan a articular un proceso identitario entre el individuo y su contexto próximo, en cualquier etapa de la vida.

 

Ciertamente, la tradición rescata a la familia como núcleo articulador de la sociedad, pero más allá de ello es innegable que todo proceso social y cultural se genera desde los niveles de relacionamiento del sujeto con ésta, puesto que ninguna persona está desligada completamente de esta estructura, sea esta natural o artificial.  En el modelo de análisis se procura identificar los elementos generadores de cultura desde la categoría familia como elemento proximal más cercano e influyente en los sujetos, pero se concibe dos categorías complementarias como la Comunidad y la Sociedad como espacios de socialización que permiten entender la realidad y su dinámica.  La articulación de esta dimensión se inicia desde la infancia con la familia, pero se mantiene a lo largo de la historia vital de los sujetos en los diversos contextos institucionalizados por los que atraviesa, así la escuela y comunidad que promueven procesos de socialización mediante los cuales se incorporan normas y valores esenciales de participación colectiva y asociativa, y posteriormente la sociedad y, particularmente el Estado, promueven a través de procesos normativos, liderazgos, y la promoción de redes sociales, códigos simbólicos que le dan identidad y pertenencia, configurando las estructuras que construirán sus propias representaciones sociales respecto a la participación, la cultura y constituirán las pautas para una  cultura participativa.   Ya sea por omisión u acción, la forma en que cada elemento se acerca y relaciona con el sujeto incide e influye en la forma de manifestación y comportamiento participativo de éste.

 

3.5.3 Dimensión Comunicativa

Cuando se hace análisis de la cultura no puede faltar la inferencia de la dimensión comunicativa y mediática, particularmente cuando se hace respecto a la construcción de la cultura política y los jóvenes, fundamentalmente por el alto nivel de repercusión e interacción de los medios en la formación de las representaciones sociales respecto a la política.  Por ello, no se puede dejar de lado esta dimensión cuando se analiza la cultura participativa, puesto que ayuda a identificar cómo, para qué y por qué se articula la participación en el discurso de los sujetos participativos.

 

Esta se diferencia de la social, aunque se encuentra muy cercana y en ocasiones es considerada como una subdivisión. La dimensión comunicativa y los medios comunicativos formales o informales, respecto a la participación y el sujeto, interactúan en la construcción de cultura de participativos de éstos.

 

Los sujetos participativos se construyen en la dinámica de interrelación, interacción e intervención a través de las diversas dimensionalidades cognitiva (construidas desde las subjetividades del sujeto con la sociedad y su contexto), la social (desde las subjetividades del sujeto con grupalidades, asociaciones e institucionalidades), y la comunicativa (a partir de las subjetividades de consumo y producción a través de medios formales e informales de producción cultural).

 

A diferencia de la dimensión cognitiva, esta dimensión alude a una relación macro del sujeto con lo social, y en el marco de la presente investigación no alude a la visión de análisis mediático de la cultura política, la cual hace referencia particularmente a los medios de comunicación masivos, los grupos de resistencia y presión.  Desde el supuesto de vivir en una democracia radical que articula y construye al sujeto participativo a través de la cultura participativa, se le da más importancia a los mecanismos y estrategias formales o informales que desplazan las organizaciones promotoras de participación a fin de promover y gestar una cultura ciudadana de participación.

3.6 El discurso y lo simbólico

Como se apreció en el capítulo uno, para Fernández, una de las dimensiones básicas de la participación que incide en todo ser humano es la palabra, y partir de ella se generan diversos niveles de interrelación, interacción e intervención participativa entre los sujetos. Cuando se intenta inferir en el discurso y lo simbólico, se comprende éste como “ un trozo de lenguaje – perteneciente a la dimensión del habla puesto en acción: es el habla considerada desde el contexto existencial», y social en el que se despliega, al decir de Ibáñez (2000).

 

Como se ha visto en el gráfico de análisis, el discurso y lo simbólico constituyen un sistema de tres dimensiones estructurantes y estructuradoras de la realidad participativa de los sujetos sociales.  A través de este sistema discursivo dan significado a la posibilidad de interactuar y inter-actualizar sus contextos en un tiempo y espacio determinado, instalando y materializando el discurso en su cotidianidad, lo cual no está exento de complejidades puesto que, al decir de Foucault (1973), el discurso: «no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse».

 

Chantal Mouffe (1999), considera a la participación como un mecanismo cultural y comunicativo por el cual el sujeto participativo, actor de este proceso, construye y de-construye los significados y sentidos del mismo (la participación), ya que ellos son quienes dan significado a su participación de manera concreta en los contextos, estructurando así una cultura de participación concreta.

 

Analizar la cultura participativa es nuevo y complejo por la diversidad de tendencias académicas; pero es importante iniciar un proceso de aproximación desde un enfoque integrador y holístico que permita releer el fenómeno desde la praxis de la realidad con y desde los sujetos participativos, y las estrategias que éstos, con intermediación o no de otros actores sociales, colectivos e institucionales la construyen y de-construyen en sus contextos cotidianos.

 

En todo caso, es desde los procesos participativos ciudadanos donde se implementa y articula la ciudadanía activa, donde se construyen revoluciones y por ende prácticas culturales en el marco de un enfoque democrático novo, la democracia radical, la democracia participativa.    Esta aproximación pretende identificar las estrategias y mecanismos que se han generado y se necesitan abordar para promover y generar este nuevo tipo de prácticas desde un enfoque constructor de cultura participativa, que dé cuenta de estos elementos y produzca y reproduzca nuevos imaginarios y representaciones sociales de participación, nuevas formas de interrelacionarse, interactuar e intervenir entre todos y todas las ciudadanas del país y de estos con el Estado.

 

3.7 Estrategia

La forma de organización constitucional actual del Estado Ecuatoriano obliga a redimensionar el fenómeno participativo como una acción constructora de ciudadanía, constructora de identidad republicana, por lo que aproximarse a las estrategias implementadas por las organizaciones sociales y sujetos participantes de las ciudades de intervención es importante para la cristalización de este nuevo paradigma de cultura participativa.

La definición de estrategias planteada procura hacer una síntesis de los diferentes sujetos participativos y sus representaciones respecto a la participación, el qué, cuándo, cómo, dónde y para qué participan para promover el potencial de estos en la nueva estructura del Estado, (Bourdieu, 1990). Asimismo examina la formulación de los diversos discursos que aseguran la producción, reproducción y recreación de las estructuras relacionales.

 

Las prácticas sociales son concebidas como culturalmente constituidas.  El empleo de tal perspectiva en el análisis de las nociones de democracia y participación ciudadana implica, primordialmente, subrayar el rol socialmente constitutivo de los procesos culturales y los sistemas de significación (Steinmetz.1999). Es decir, los sistemas simbólicos, los patrones compartidos de entendimiento, y los marcos cognitivos vigentes al interior de una institucionalidad no solo informan sino que además delimitan las acciones que los actores adoptan dentro de la misma. Por lo tanto, entender el discurso de participación es un paso importante a la hora de entender las acciones concretas en materia de participación llevadas adelante. (Cantor, Guillermo El discurso de participación ciudadana en organismos internacionales del BID: p7)

Para Fernández (2005) entre los pilares estratégicos que constituyen la participación están:

a.- Los procesos de inclusión en un pacto inter-generacional, inter-género, inter-cultural e inter-condicional, es decir, en la interactuación entre los diversos sujetos que hacen sociedad.

b.- Plantea igualmente la implementación de normatividades legales que aseguren la efectividad de los mecanismos participativos, estrategias ya implementadas en un proceso embrionario en el marco constitucional y algunas leyes vigentes de participación ciudadana.

c.- Implementación de políticas integradas e integrales al amparo del marco constitucional que contemplen la efectividad del ejercicio y exigibilidad de los derechos de todas las personas.

d.- Gestionar mecanismos, instrumentos e institucionalidades que hagan y permitan de manera efectiva la participación de los y las ciudadanas. Sólo así, se podrá ir generando desde la legalidad y legitimidad una nueva cultura de niños, niñas y adolescentes proactivos de sus derechos.

Estos elementos estratégicos -como se ve en el gráfico siguiente- son inter-dinámicos y se constituyen pilares, dado que a la ausencia de alguno de estos sería muy difícil de identificar la dinámica social como una cultura participativa del nuevo modelo republicano y constitucional del país.

pilares