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  • walterfernandezulloa 11:53 el 20 September, 2017 Enlace permanente | Responder
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    A LA CIUDADANÍA
    Ante la delicada situación política que vive el país, los Consejeros y Consejeras Suplentes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, CPCCS, 2015-2020, abajo firmantes, expresamos lo siguiente:
    1. Deslindamos nuestra responsabilidad sobre las actuaciones de los miembros principales del actual CPCCS. Durante los años que se encuentran en funciones, no hemos actuado en sesión alguna del pleno del Consejo, ni participado en ninguna actividad.
    2. En ese marco, las cuestionadas designaciones de Contralor General y Fiscal General del Estado 2017, entre otras, así como el retraso en convocar y las irregularidades en el proceso de selección para la segunda renovación parcial del Consejo Nacional Electoral, en marcha, son de absoluta responsabilidad de los titulares, de la misma manera que lo son por la nula acción para actuar frente a la rampante corrupción vivida en la última década.
    3. Manifestamos nuestro respaldo a una convocatoria a consulta popular acordada con los sectores sociales, que redemocratice e institucionalice al Estado, que deje sin efecto las enmiendas expedidas inconstitucionalmente en 2015; que otorgue independencia y autonomía a las Funciones del Estado; que dé por terminados los períodos de las autoridades de control y de los máximos organismos del Sistema Judicial, que garantice el control social y la participación para la transparencia y que conduzca a una gestión pública de respeto a la Constitución de la República del Ecuador y su marco jurídico garantista de derechos.
    4. Que se realice una auditoria forense, tanto informática como procedimental y de documentos del concurso que designo a las actuales autoridades del CPCCS y al mismo a todos los concursos realizados por las actuales autoridades de este consejo.
    5. Poner a disponibilidad de la ciudadanía y de la presidencia nuestras suplencias del CPCCS, en aras de brindar facilidades de reinstitucionalidad del Consejo de Participación y potenciar la articulación y construcción del poder ciudadano y el respeto de la norma constitucional.

     
  • walterfernandezulloa 01:27 el 4 May, 2017 Enlace permanente | Responder
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    SOBRE PROYECTO DE LEY SISTEMA NACIONAL DE PARTICIPACION Y CONTROL SOCIAL:

    Cuando se tiene poder es muy fácil, hablar de la participación, ciudadana o política, económica o productiva, familiar o comunitaria, social o intercultural, pero es más complejo desde la vivencia, desde la realidad del cotidiano, desde el ciudadano, desde el desempleo y subempleo, desde el ser hijo o hija, fácilmente se puede apreciar dos polos opuestos de quienes perciben, vivencian y anhelan la participación, cada cual desde su óptica del particular interés. Por ello, antes de plantear una ley de un “sistema de participación” habría de consultarse con quienes vivencian y ejercitan la posibilidad de participar en los diversos espacios y ámbitos de la familia, la comunidad, la sociedad y el Estado, dado que estos espacios y ámbitos son multidimensionales, la experiencia es polisémica y al mismo es holística. Cuando se participa o se es participante en un espacio se es participante en diversos espacios.
    Sin necesidad de cuestionar la categoría “participación” desde la investigación o la academia no hay un común acuerdo, salvo que los niveles y dimensiones de la participación dependerán mucho de las condiciones que se generen para dar la voz, el espacio, el tiempo y los recursos para que se haga activa y efectiva. Pero esto no se logra entender, desde la clase política, ya que no se concibe aun a la participación como un proceso inmanente del ser humano y no una condición generada o dado por otro, o por el Estado. En esta lógica tanto el otro, como el Estado en un constante proceso de control intentan limitar todo proceso que promueva o fomente el alzar la voz, expresar el pensamiento o la insurrección de la acción.
    La norma constitucional vigente promueve un paradigma poco entendido y promocionado, la fundación del Estado a partir de dos poderes el público y el ciudadano. El primero desarrollado en la norma a partir de la estructuración de las funciones del Estado y el segundo en un proceso constante de construcción, proceso que debería ser promocionado por las funciones del Estado y que debería ser un apasionamiento de la ciudadanía. El ejercicio de un dialogo amplio entre diversos procesos asociacionistas, organizacionales y ciudadanía ya es un primer momento de apasionamiento sobre y de participación. Y esa fue la apuesta institucional más relevante e innovadora que recoge la Constitución del 2008 en la línea de construir una democracia participativa, donde los ciudadanos puedan involucrarse de manera real en el direccionamiento del desarrollo nacional. El CPCCS declara como su misión que «promueve e incentiva el ejercicio de los derechos relativos a lo participación ciudadana; establece e impulsa mecanismos de control en los asuntos de interés público: investiga actos que generen corrupción, afecten la participación o al interés público, y designa a las autoridades que le corresponde de acuerdo con la Constitución y la ley», (CRE: Art.95). Pero el proyecto de ley presentado hace todo lo contrario.
    Partiendo del principio de inmanencia, la participación en los más amplios espectros no sería posible controlar y regular desde el ejercicio del poder, sea legitimo o no, porque siempre será contestatario a ese poder. La participación ha sido hartamente discutida y analizada en foros y congresos, y seminarios, pero siempre vista desde un segmento de espacio la familia, la sociedad y el Estado, lo que la ha fragmentado y ha llevado a pensarla desde diversas ópticas e intenciones. La que nos convoca hoy inevitablemente será partir del proyecto de “Ley del Sistema Nacional de Participación y Control Social”.
    En el marco teórico y académico de la participación, a ésta siempre se la alineo al ámbito del anhelo, tal es así que aún muchos de nosotros utilizamos la conocida escalera de la participación en los talleres, y se plantea como inevitable seguir paso a paso el proceso de participación desde la cual no podemos escapar de la manipulación y el utilitarismo. Este enfoque es grave cuando se lo quiere institucionalizar mediante ley y mucho más grave si la sociedad y los ciudadanos no asumen consciencia de ello. Como he indicado en las primeras líneas la participación es inmanente, es decir es consustancial del ser humano, por ende siempre se manifestara en diversas dimensiones en el ciclo vital de los individuos y de las sociedades, no se podría hablar de participación fuera de la familia, la comunidad, la sociedad, la economía, la cultura y la política. De allí la importancia de la discusión del proyecto de ley, dado que todo cambio social, cultural y económico se da solo desde la acción política. Y ese proyecto de ley es parte de ese ejercicio político, el problema fundamental es de dónde viene y a dónde va.
    El sistema democrático inaugurado con la norma constitucional se plantea la distopía de un “democracia real” una “democracia participativa”, que deviene del fomento y promoción del poder ciudadano a través de procesos de participación directa como la deliberación, la opinión, la consulta, la toma de decisiones y espacios públicos. Para ello, también la norma constitucional propone la implementación de ciertos mecanismos como consulta previa, presupuestos participativos, iniciativas legislativas ciudadanas, entre otras. Más la pérdida de espacios o el poco interés de la ciudadanía en lo público, se contrapone al ideal democrático de un ciudadano activo, participativo y preocupado de la cosa pública, la corrupción o la seguridad esta venida a menos, y los pocos procesos que pudieran ser fortalecidos son menoscabados o reprimidos cuando levantan su voz de sospecha ante alguna situación inusual en el manejo de la cosa pública. Este papel que antes correspondía a la participación política y especialmente a la partidista se ha ido posicionando en los espacios de participación social y ciudadana, ante la falta de representación y actuación de los actores que hacen este tipo de participación.
    Cuando un espacio queda vacío, las leyes de la física instan a que estos sean ocupados, y es lo que ha sucedido con la participación política, que ha sido asumida de alguna u otra forma por los espacios de participación social y ciudadana. Por ello, urge la recreación no solo de los mecanismos de participación sino la contextualización y re categorización de la “participación”, develando con claridad sus alcances y motivaciones más allá de los diversos mecanismos propuestos en las normas y leyes.
    Entonces, recapitulando hasta ahora hemos identificado varios tipos de participación, la democrática, la política, la social y la ciudadana, que por cierto constan en la norma constitucional, pero indistintamente de ello, estas necesitan fomentarse a fin de ir creando el ansiado poder ciudadano, y para ello se necesita crear condiciones y no limitaciones. Es importante crear condiciones de seguridad, para que se manifieste la participación en sus ámbitos respectivos, familia, escuela, comunidad, sociedad, política, economía social, etc.; condiciones de espacio como parques, calles, instalaciones públicas, medios de comunicación, redes sociales, ágoras, teatrines, etc.; y, condiciones de tiempo como espacios de participación, convivencia y acción social en tiempos de escuela, de trabajo, de enfermedad, de familia, de gestión pública.
    Del proyecto de ley, se puede inferir que apunta a controlar desde el poder público la construcción del poder ciudadano, y administrar adecuadamente el poder sin contrapoder, o en el mejor de los casos un contrapoder controlado. Esto es percibirle al percatarse de la exclusión del artículo 100 de la norma constitucional en el considerando de motivaciones y fundamentaciones del proyecto. Y lo más grave es que ésta se sustenta como una norma orgánica lo que sería inconstitucional dado que la constitución en ninguno de sus articulados manda o define una instancia denominada “Sistema Nacional de Participación”, es decir no fue pensado como elemento estructural del Estado, sino como un derecho, un principio y una responsabilidad ciudadana. Tal cual está planteado violentaría la estructura misma de la función de Transparencia y Control Social que define que la entidad del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Art, 207 CRE) “promoverá e incentivará el ejercicio de los derechos relativos a la participación ciudadana, impulsará y establecerá mecanismos de control social en los asuntos de interés público, (…). La estructura del Consejo será desconcentrada y responderá al cumplimiento de sus funciones.” Y como está claro en la última oración su estructura será “Desconcentrada”, por ello crear o proponer una ley nacional de un sistema que no está en la norma constitucional es un groso error.
    Respetando el principio de la desconcentración la Ley Orgánica de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD), faculta a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (Gad) la creación de los “Sistema Locales de Participación”, los cuales no han sido potenciados y fomentados en todos los Gad del país. Dado que la participación aún no se entiende o no hay el interés político de entenderlo en el amplio marco de reforma del Estado que entre otras cosas proyecta ubicar al ciudadano en el centro de los beneficios de “Buen Vivir” al amparo de una constitución que genera un Estado garante de derechos. La Constitución en el título IV, sobre “Participación y Organización del Poder” en lo relativo a los principios de la participación establece en el Art. 95. «las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de manera protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos, y en el control popular de las instituciones del Estado y la sociedad, y de sus representantes, en un proceso permanente de construcción del poder ciudadano. La participación se orientará por los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto o la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad. La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de lo democracia representativo, directa y comunitaria. Y he allí, el gran cuestionamiento al proyecto de ley, en vez de generar el protagonismo del ciudadano en la cosa pública, promueve el control y el protagonismo del Estado en las formas y mecanismos participación de los ciudadanos.
    La urgencia de redefiniciones es clara la participación, la transparencia y el control social son procesos en construcción que deben ser fortalecido con instrumentos y herramientas que contemplen la fiscalización del ejercicio pleno de derechos y no como hasta la fecha un mecanismo de conversatorio sobre gastos, actividades y cumplimiento de las mismas, sin prestar atención no solo al resultado, sino al ejercicio de los derechos de la población con la cual se estaba actuando.
    Así mismo, la Ley Orgánica de Participación Ciudadano, en el Titulo III, del Poder Ciudadano, Art. 29 habla de la participación y la construcción del poder ciudadano, diciendo: «El poder ciudadano es el resultado del proceso de la participación individual y colectiva de las ciudadanas y ciudadanos de una comunidad, quienes, de manera protagónica participan en la toma de decisiones, planificación y gestión de asuntos públicos; así como, en el control social en todos los niveles de gobierno, las funciones e instituciones del Estado, y de las personas naturales o jurídicas del sector privado que manejan fondos públicos, prestan servicios o desarrollan actividades de interés público, tanto en el territorio nacional como en el exterior». De esto y de este mandato poco o nada de legisla a favor de los ciudadanos en miras de su articulación como poder y “contrapoder” de lo público.
    En la lógica constitucional no se crea un sistema nacional, ni se da rectoría al CPCCS sobre otras entidades de la Función de Transparencia y Control Social, o sobre instancias autónomas o dependientes de la función ejecutiva. Pero ¡claro! la ley no regula, ni controla y mucho menos crea herramientas para el cumplimiento y ejercicio efectivo del Art. 206 que manda:
    (…) los titulares de las entidades de la Función de Transparencia y Control Social conformarán una instancia de coordinación, y elegirán de entre ellos, cada año, a la Presidenta o Presidente de lo Función. Serán atribuciones y deberes de la instancia de coordinación, además de los que establezca la ley: 1. Formular políticas públicas de transparencia, control, rendición de cuentas, promoción de la participación ciudadana y prevención y lucha contra la corrupción; 2. Coordinar el plan de acción de las entidades de la Función, sin afectar su autonomía: 3. Articular la formulación del Plan Nacional de Lucha contra la corrupción; 4. Presentar a la Asamblea Nacional propuestas de reformas legales en el ámbito de sus competencias: 5. Informar anualmente a la Asamblea Nacional de las actividades relativas al cumplimiento de sus funciones, o cuando ésta lo requiera.
    El CPCCS, se concibe como parte de un conjunto de instituciones que forman la función de transparencia y control social del Estado, y, debe formular lineamientos y políticas públicas de obligatorio cumplimiento en el ámbito de la participación y control social. La ausencia de una acción dinámica de este espacio de coordinación que crea lo constitución es sin duda una de las causas de lo debilidad institucional que al verse imposibilitado de mecanismos coercitivos que doten de obligatoriedad a sus decisiones se convierte en meramente declarativo y no vinculante. Y aquí el craso error, estoy de acuerdo que el CPCCS es una instancia institucionalmente debilitada y no por la ausencia de participación de los ciudadanos sino por el poco control y coerción a las instancias de las otras funciones del Estado a fomentar y promover la participación en todos los ámbitos, dimensiones y espacios de la cosa pública. Tanto así, que las Instituciones del Gobierno Central no han sido objeto de la atención debida, contrariando la LOPC que en el art, 6 N°2 establece la “obligatoriedad de todas las instituciones públicas a formar ciudadanía, promover derechos, crear mecanismos y generar procesos de participación ciudadana que incidan en la gestión pública”. Por ello, también se hace imprescindible monitorear, acompañar y apoyar el fortalecimiento de estas instancias y sus obligaciones, en el ámbito de la participación y construcción del poder popular.
    En este sentido es grave que en la sección de considerandos no haya sido “considerado” el numeral 3 del art. constitucional 276 que hace referencia al Fomento de la participación y el control social, con reconocimiento de las diversas identidades y promoción de su representación equitativa, en todas las fases de la gestión del poder público. Que junto al art 100 debería darse fuerza de ley, es decir que la ciudadanía debería apuntar a generar una ley en miras a potenciar y hacer efectivo ese fomento de la participación, como herramienta de construcción del poder ciudadano en la gestión de la cosa pública, en el cual se incorpore los principios de subsidiaridad y justiciabilidad de los derechos de participación. Los marcos legales vigentes recogen de manera asistemática lo relativo a la participación ciudadana, las Asambleas locales Ciudadano, lo silla vacío, el Sistema Local de Participación Ciudadano de los GADs y el Consejo de Planificación, Consejos de Igualdad, entre otros. Todos estos mecanismos son importantes y deben dárseles herramientas ciudadanas de incidencia en la toma de decisiones de las autoridades, y manifestación plena del ejercicio del “poder ciudadano”, sin embargo, existe en todos ellos un carácter ambiguo que conlleva a la desmotivación manipulación final de las decisiones por parte de las autoridades que deberían fortalecer estos mecanismos. Si a una ley de participación para construir y fomentar el poder ciudadano no para controlarlo o limitarlo.
    Por otro el proyecto de ley no reconoce y confunde la noción de organización territorial (art 57 numeral 9; 60; 242; 257; CRE) junto a la noción de organización social, lo que dificultara y postergara la participación efectiva de las comunas, comunidades y pueblos y nacionalidades, ya que se les estaría supeditando a un nivel de acción social y no territorial, es decir la participación democrática en el territorio está supeditada al voluntarismo y la participación social, la diferencia estriba en que al desconocerse la autoridad del territorio o ponerles en el mismo nivel de participación a una organización territorial integradora a una voluntaria, temática y social, por ejemplo el consejo de gobierno o cabildo de una comuna, pueblo o nacionalidad, no tendría autoridad para regular su territorio, a través de las asambleas ya que un comité u ONG, sobre el discurso de la actuación social podría actuar sobre sus interés y no sobre el ejercicio de derechos y demandas que la comunidad considere prioritarios. Se antepone “interés particulares” sobre las realidades sociales, culturales y económicas del territorio. Por ello, los sistemas de participación deben mantenerse como sistemas locales que potencien el desarrollo integral de los ciudadanos en todos los procesos sociales, políticos y económicos que den sentido al territorio, a sus tradiciones, costumbres e institucionalidades. (art 60 CRE)
    Intentar por ley homogenizar la participación, sus espacios, ámbitos y dimensiones, es de por sí bastante sospechoso y errado, sería una suerte de corralito de la participación, y un atentado al mismo modelo de democracia que la norma constitucional propugna. Ante ello, es claro que toda política pública o norma afecta a algún sector en particular, aquí valdría hacerse esa pregunta ¿quién gana y quién pierde al hablar de participación con el proyecto de ley tal y cual está presentado?. Hay que darse tiempo, pero no darle tiempo al tiempo, hay que reinstituirse, reorganizarse, resolidarizarse y reencontrarse para transformarse y trasformar las realidades de manera participativa.
    De la experiencia en estos últimos años, es claro que existe un déficit de promoción y fomento de la participación desde el poder público, por ende existe una fragilidad en la construcción y articulación del poder ciudadano, el cual no ha sido construido no solo por falta de interés y motivación del poder público, sino por falta de apasionamiento de los ciudadanos en la majestad de su poder. Por eso el riesgo de una ley que homogenice y controle la participación en el ámbito nacional es como perder la soberanía sobre los procesos democráticos que la norma constitucional propugna y donde radica la manifestación del poder ciudadano. Si se pretende de buena voluntad fomentar la participación debería incorporase una ley de fomento, promoción y financiamiento de los procesos organizativos nacidos desde la ciudadanía, que articulen procesos, mecanismos e instrumentos de posicionamiento y protección del derecho de participación en los diversos niveles de gobierno, es decir la implementación plena del art. 100 de la norma constitucional, y no un pobre ejercicio de compilación de diversas normas que controlan o direccionan procedimentalmente la participación en los ámbitos sociales y políticos y no en la gestión pública, la cogestión y el control social y ciudadano. Deberá apuntarse hacia una ley de incentivos de la participación a través de fondos concursables que cada entidad y empresa del Estado así como quienes brindan servicios públicos deberán presupuestar anualmente, las cuales deberían apuntalar los siguientes ejes: información y formación; organización y asociatividad; y, acciones colectivas y solidarias de interés público.
    Hace varios años, manifesté que el CPCCS sufría de varios vacíos y considero que hoy en día esos vacíos quieren trasladárselos a la ciudadanía a través de una norma crasa, entre esos vacíos los siguientes:
    Vaciamiento del discurso: Aún no logra entenderse a la participación como un proceso inmanente del ser humano, “entender la participación” como una cultura en construcción conlleva a entender al propio ser humano multidimensional, multiespacial, multitemporal, complejo y unitario que se manifiesta de manera diversa en ámbitos, espacios y tiempos. Para este vaciamiento lo ideal sería fomentar la participación democrática en lo territorial sin perder de vista la plurinacionalidad y la interculturalidad; la participación social en los ámbitos culturales, académicos, deportivos, etc. en lo organizacional y asociativo; la participación política que promueva procesos de reflexión de la relación Estado, Poder y ciudadanía y asegure representatividad; y, la participación ciudadana en el ámbito de la cosa pública, la gestión y cogestión de lo público; Esto desde una propuesta de ley de fomento de la participación custodiando los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad.
    Vaciamiento de Gestión: Repensar la Gestión Institucional como un todo en el marco constitucional y la ley, generando así un esquema de gestión institucional que considere los principios, valores y enfoques definidos en la norma, considerando la plurinacionalidad y la diversidad en lo homogéneo, e incorpore una multidinámica más que burocrática – ciudadana. Para ello lo idóneo es apoyar la construcción de una cultura de participación en el ámbito más dinámico, es decir las realidades territoriales y locales, potenciando el dialogo y la proposición con la propia ciudadanía, promoviendo estrategias, mecanismos, metodologías, recursos y herramientas teóricas, conceptuales y prácticas para la promoción de la participación y el Control Social, y, la construcción progresiva del Poder Ciudadano.
    Vaciamiento de Coordinación inter e intra institucional: Promoviendo una dinamización conjunta de las entidades que conforman la Función de Transparencia y Control Social, formulando políticas públicas conjuntas, sistémicas y articuladas en miras a la construcción del Poder Popular, la cultura participativa y la democracia radical, directa o real.
    Vaciamiento Legal: Una de las competencias del CPCCS es la proposición de normas y proyectos legales que viabilicen la participación y el control social y la construcción del Poder Popular, atribución poco o nada usada a la fecha, por lo que urge promover en conjunto con la ciudadanía un debate serio y sostenido de involucramiento del ciudadano en la preparación y proposición de elementos normativos potenciadores de la participación. Y por otro mediante la creación de instrumentos de normativa interna, resoluciones o lineamientos, promover procesos y procedimientos orientadores de la promoción, usos y aplicaciones de estrategias, mecanismos, metodologías y herramientas más precisos para la implementación, ejercicio, seguimiento, monitoreo y sistematización de los procesos de participación ciudadana y control social.
    Por lo expuesto no se ha centrado la atención puntualmente en la contraposición específica en tal o cual articulado del proyecto de ley y menos en evaluar o no la pertinencia de hacer un compendio de leyes o normas ya vigentes, respecto a la institucionalidad de la participación, sus instancias y sus mecanismos, sino que por recoger un análisis integral del cuerpo normativo el cual de por sí está lleno de falencias desde su titulación, hasta su proceso de construcción y su espíritu controlador y regular de la ciudadanía y las organizaciones como sujetos y actores de la participación y poco se construye en el ámbito de los actores públicos llamados a potenciarla, fomentarla y promoverla.

    Walter Fernandez Ulloa Mg.
    Consejero Suplente del CPCCS
    CC: 0911491496
    Movil: 0999178568
    Mail: ups.walter.fernandez@gmail.com
    Mayo 4 de 2017

     
    • Oswaldo Rodríguez 13:13 el 4 mayo, 2017 Enlace permanente | Responder

      Saludos estimado Walter, coincidimos en tus argumentos, brillante exposición, concuerdo que tenemos que dialogar entre los diversos actores sociales y políticos y no con los que administran y gobiernan ya que interpretan que deben controlar la participación ciudadana para su propio uso y abuso, diluyendo los objetivos ciudadanos delineados en la Constitución del 2008 y que apoyamos en la consulta popular por ser un novedoso concepto de control al mandante que nos representa.
      Bravo felicitaciones, compartiré tus argumentos en los espacios que frecuento.

      Buena tarde

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  • walterfernandezulloa 16:25 el 5 April, 2017 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: justicia, , , poder ciudadano, ,   

    La revolución continua: Por una revolución más humana y verdaderamente ciudadana.

    Estimados y estimadas amigas:

    Para los que luchamos día a día, contra un sistema inequitativo y depredador, para los que esa lucha la hacemos a diario en el convivir de las realidades de nuestro pueblo y de nuestra gente, para los que sentimos el andar a pie, junto, por y con quienes nos necesitan en un momento determinado de sus vidas o de las nuestras, ciertamente el gobierno del presidente Rafael Correa Delgado, nos dejó muchas distopias y anhelos inconclusos de un buen vivir para todos y todas, y en ocasiones frustrados y marginados por no decir excluidos. Pero para quienes somos y hemos sido revolucionarios de toda la vida, de la vida toda, ciertamente esto no nos ha bajado la moral y las ganas del trabajo y caminar constante en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, pues es parte de los principios que rigen nuestra existencia y no el afán de un cargo o función publica, puesto que lo que debemos hacer lo hacemos aunque debamos por hacerlo.
    Esos principios que nos rigen nos obligan a ser coherentes en nuestro accionar y pensar, por ello, pese a lo que pese, no compartiría, ni compartiré el grasso error histórico que muchos movimientos y organizaciones autodenominadas de izquierda o de tendencia «cristiana liberadora» cometieron al olvidar o dejar de lado esos principios por motivos de odio y no de clase. Ciertamente durante estos últimos 10 años se ha hecho discursos y apologías de una denominada «izquierda infantil», este 2Abril se ratificó y los apelativos se volvieron una miserable realidad, en la primo los interés de grupos y personas y no la convicción de clase y transformación de las realidades inequitativas en base al dialogo. Quienes se aliaron al capital bancario perdieron y perdieron no solo una elección, perdieron principios de vida y el respeto no solo propio sino el respecto de quienes -a la final como uno- insignificante, pero grande en el quehacer de una sociedad solidaria y justa desde lo comunitario y familiar.
    El camino esta trazado, duela a quienes duela, y mucho más al capital inhumano, Lenin Moreno es el nuevo presidente de los ecuatorianos, lo cual a más de una fortaleza de nuestros anhelos y luchas inscritas, con sangre y sudor de muchos caídos en el transcurso de la vida republicana, en la constitución del 2008, es también la oportunidad de restaurar el orden relacional del Estado y el ciudadano, de promover la construcción del verdadero poder ciudadano, en contrapeso del poder político, económico y mediático.
    Ciertamente son vientos de hacer correcciones en la forma de hacer política social, de hacer política económica, de hacer política tributaria, de hacer política de seguridad social, a través del dialogo social, de la implementación de una economía social y solidaria, autosustentable, endógena y soberana a gran escala, de generar un modelo tributario altamente eficiente y redistributivo en el cual quien más tiene más pague para generar equidad, de promover un modelo de seguridad social único, solidario y universal para todos y todas las ecuatorianas.
    Y finalmente una política integral de desarrollo y protección a cada ciudadano y ciudadana por ciclo de vida y condición particular, me refiero a la infancia, niñez, adolescencia, juventud, adulto, adulto mayor, mujeres, glbtii, indígenas, montubios y afrodescendientes. Esa política integral a más de considerar el ciclo de vida y las condiciones particulares debe basarse en un modelo de intervención asociacionista que potencie el poder ciudadano a través de la familia, la comunidad y los gobiernos locales.

    El enemigo siempre estará rondando (el capital sobre el ser humano), además siempre vendrá acompañado de la ignorancia, la ambición y la falta de ética de los servidores públicos, pero eso no nos debe desmoralizar, ni coartar nuestra capacidad de construir nuevas utopías, nuevos retos y nuevas luchas a ser ganadas. Creo compartir los anhelos de quienes hemos luchado toda la vida, sin micrófono, ni sotana, ni capital, por un mundo mejor.
    Que la gracia acompañe a nuestro compañero presidente Lenin Moreno, dado que la historia le ha dado el reto más grande «retomar las luchas y conquistas planteadas en la constitución del 2008», y que su mirada se mantenga en quienes han vivido, comido y pisado el lodo del olvido, la injusticia, la inequidad y la falta de solidaridad entre unos y otros, y que juntos todos los ecuatorianos y ecuatorianas, retomemos la cordura y empecemos a participar en la construción de ese mundo que nos merecemos de paz, justicia y equidad.
    Los revolucionarios verdaderos mientras dormimos mantenemos despierta la llama de la lucha, que no es solo nuestra sino de millones que aún no han perdido lo único que el capital inhumano no nos puede quitar la fe y la esperanza de días mejores.

    Hasta la victoria siempre!!!!

    Yo Walter Fernandez Ulloa
    CC: 09-1149149-6

     
    • Oswaldo Rodríguez 10:09 el 10 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

      Hola Walter leí los comentarios de otros suscriptores y sin decir que coincidimos, preocupa que recalquemos en las inequidades, cuando el primer problema es la pobreza, pobreza en todo orden , incluso concluyendo en la espiritual cuando nos sentimos impotentes de hacer sentir y conocer a los gobernantes de ésta triste realidad, yo creeré en esta seudo revolución cuando vea un ministro indígena, un general indígena y hasta un arzobispo indígena, caso contrario diría ya no me defiendas compadre, no te tomes mi nombre porque seguimos culturalmente como cuando recién llegaron ustedes señores patrones conquistadores españoles doctrineros, y esto nada tiene que ver que primero está el hombre y luego el capital, porque los dos nos apostaron y aplastaran. Quisiera que vengan mejores tiempos con visiones que rompan los desniveles culturales ahí empezaré a creer que se inició la verdadera revolución, caso contrario, electoreros en busca de fama y fortuna. Buen día

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    • Mariana Delgado 11:23 el 6 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

      El tener una visión con cimientos de conciencia social en cuanto se refiere a lograr tener una igualdad entre los seres humanos que el capital no esté por encima de los que menos tienen y que la riqueza cultural, minera y otros cientos de recursos naturales que posee nuestro querido Ecuador no sean pocos los beneficiados sino que los dueños somos todo el pueblo Ecuatoriano, estas organizaciones que cuando era joven me hacían soñar que la transformación viene de los líderes con grandes ideales se llenaban la boca de Marx y Lenín estos que ahora los vemos que han envejecido y que son los mismos de antes ahora en los actuales momentos que vive nuestra Patria se han vendido por sus intereses personales dejando aun lado todo lo que tenían en su mente y en su corazón, quedan al descubierto cuanto engaño y cuanta falsedad los ha llenado no solo ahora sino creo que ha sido de siempre ahora sus ideales ellos los han pisoteado no valorando su convicción, que se convierte en una burla para el Pueblo Ecuatoriano se siente uno decepcionado como ahora se arrodillan a los que antes eran sus enemigos, la derecha recalcitrante ahora son uno solo no hay quien continúe manteniendo el pensamiento de Bolívar, de Martí y tantos otros héroes Latinoamericanos. Por eso comparto estimado Walter lo que tu opinas.

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    • Santiago P E 10:20 el 6 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

      Cada escenario de cambio es la oportunidad de transformar. Hemos caminado un importante trecho labrando un camino pero hace falta involucrar activamente a más actores, rediseñar modelos de participación y toma de decisiones donde el debate y los disensos construyan acuerdos. El Estado sin la sociedad civil no puede reconocerse y legitimarse como tal sin tomar en cuenta al ciudadano, al ser humano que de forma organizada lleno de diversidad e interculturalidad se constituye en el soberano. Sabiduría y compromiso con la transformación que siga construyendo la equidad e inclusión es lo que debemos esperar y exigir a quienes x elección van a liderar los próximos 4 años.

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      • walterfernandezulloa 11:00 el 6 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

        Tu ultima linea es cllave mi estimado santiago hay que exigir una verdadera inclusion revolucionaria de todos y todas las actoras y sujetos en pro de la construccion del poder ciudadano.

        abrazos

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    • Oswaldo Rodríguez 21:58 el 5 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

      Saludos Walter , leí tu comentario lleno de ideales y fuera de ideologías, pones esperanzas en Lenin Moreno, y recalcas en el buen vivir; respetables comentarios, te invito a reflexionar en este tu espacio aspectos relativos a los estancamientos culturales en cuanto a la estigmatización nacida desde la conquista española y vigente o más vigente que nunca en este momento luego de 10 años de revolución, el estigma es de que mi origen y procedencia racial me Alejan de las oportunidades, o los aleja de las oportunidades, lo escuché a Lenin que va a profundizar la revolución quizá sea también en lo cultural para que seamos ciudadanos que respetemos orígenes, razas y formas de vida, sin inducir a imponer nuestras creencias y formas de vida cultural citadina; el buen vivir también se debe traducir en el respeto cultural y que no sea objeto de degradación y sometimiento; te comento que opté por ser político desde hace 37 años cuando viví y entendí lo que es convivir con las personas que llevaron ésta cruz por su raíz y procedencia, y la revolución no ha podido ver y dejar huella al respecto, oportunidad que tiene Lenin de redimir no sólo en la liberación económica sino humana en cuanto a respetar cultura origen raza u procedencia, que nos sintamos orgullosos de proceder de la Pachamama, y que fuimos una raza con conocimientos ancestrales con valores superiores y distintos a los conquistadores que buscaban oro e implantación doctrinal cristiana, cuando nosotros teníamos amor y respeto a la naturaleza, ubicación que debe ser reeditada, caso contrario simples electoreros en busca de fama y riqueza.

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      • walterfernandezulloa 23:15 el 5 abril, 2017 Enlace permanente | Responder

        Completamente de acuerdo contigo mi estimado Oswaldo es tiempo de decisiones y acuerdos, es tiempo de di-alogo y encuentro entre diversos, es tiempo de repuntar la esperanza y creo muy en lo personal y en la profundidad de mi ser que ese tiempo es aqui y ahora, apuntemos a la constitución del poder ciudadano, del poder no por el poder sino del poder con autoridad etica y moral de reconocer y valorar las diferencias que nos son sinergicas, e indudablemente alli juega un papel preponderante la interculturalidad y la intergeneracionalidad .

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  • walterfernandezulloa 14:50 el 11 August, 2016 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , , poder ciudadano   

    En la gracia de Dios, no he hecho y a estas alturas de la vida no creo que comulgaría con la afiliación a ningún partido político y mucho mas en tiempos de licuidad ideológica, donde se amanece de izquierda y se acuesta de derecha o viceversa, pero ante el constante asedio, por parte de las candidaturas de todos los lineamientos ideológicos, a las garantías constitucionales y particularmente a los derechos de participación, a través de un único plan perverso «desmontar la constitución y sus derechos» y hacerse del poder por el poder. Hago publico un articulo escrito hace exactamente un año, y creo que son elementos aun vigentes, a fin de debatir sobre la construcción del poder ciudadano a través del ejercicio pleno de los derechos de participación.

    A poco más de seis años de la aparición institucional del CPCCS, se hace necesaria una evaluación que permita sistematizar la experiencia en función de un fortalecimiento del Consejo en la estructura del Estado como articulador de la relación Estado – Sociedad Civil – Ciudadano, y su posicionamiento como tal. En este sentido cabe señalar que la corta trayectoria orgánica del CPCCS marca algunos nudos críticos en la construcción de una gestión dinámica fácilmente armonizable con las lógicas y prácticas colectivos de lo ciudadanía.

    seguir leyendo: https://walterfernandezulloa.files.wordpress.com/2016/08/wfu-fortalecimiento-poder-ciudadano.pdf

     
  • walterfernandezulloa 12:09 el 6 July, 2016 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: corrupción, derecha, izquierda, , poder ciudadano, , transversal   

    De la utopía de una Derecha moderada a la Distopia de una Izquierda del Siglo XXI.

    Siendo el 1ero de octubre de 1791 en la Asamblea Legislativa de Francia, Paris, nace el paradigma político de las Izquierdas y Derechas, los unos a la siniestra de la presidencia de la Asamblea y otros a la diestra, los unos a favor del voto de los pobres y los otros a favor del comercio y los empresarios. Hasta hoy siempre se ha venido asociando al pensamiento político a favor de los pobres, como una tendencia de izquierda e igualmente sucede para quienes se encuentran asociados al pensamiento a favor del generar riquezas, comercio y empresas, a quienes se les asocia con la Derecha.

    Mas, en la actualidad tiempos cambiantes, los pobres y miserables ya no son más pobres y miserables, se acostumbraron al consumo sea por dadiva o por esfuerzo propio, puesto que la miserabilidad y la pobreza ya no se circunscribe solo en el ámbito de lo económico, sino, que hoy en día contamos con ingentes grupos de seres humanos incapaces de pensar, sentir y emocionarse por y para el bienestar de sí mismo y del otro, somos seres que vivimos solo el hoy. En su tiempo no se le ofreció los recursos más importantes para su desarrollo y el de sus sociedades, a saberse desde mi criterio particular, la formación y el desarrollo de habilidades y destrezas y sumado a estos la siembra de los valores fundamentales de la propia humanidad, la solidaridad, el compromiso, la equidad y la paz.

    ¿Esto ha sido responsabilidad de los gobiernos de Derecha o de Izquierda?, vale cuestionarse, cuándo quienes gobiernan, de uno o de otro de los denominados bandos, han trabajado a favor de los sectores pobres, o más bien empobrecidos. Los unos generando políticas a favor del libre mercado y circulación omnisciente del capital, con dadivas subsidiadas que mínimamente aseguren la indignidad del pensamiento y el cuerpo de los llamados «pobres», y otros en cambio asentando las identidades de clase, la clase pobre nunca podrá accesar a la educación superior, para ellos se creen las carretas técnicas y artesanales, se les educa para que sean obedientes con sus jefes y autoridades, se les reprime y se les convence que siempre estarán a la espera de un «Mesías», un salvador.

    Hoy es más complejo y difícil, identificar una vertiente política de dignificación de los empobrecidos, de re-evolución y de-evolución de los miles de años en explotación por sus congéneres, la izquierda y la derecha se han vuelto líquidos, se han disuelto en un proceso franco de descomposición de la clase política, y de las clases sociales. Vivimos en un momento denominado por algunos académicos como la articulación del paradigma ideológico político de la “transversalidad”, la ideología de la transversalidad, donde los principios, la ética y los valores de unos y otros se fusionan, se encuentran, entre comillas, escogiendo «lo mejor de cada proceso ideológico», en su pensamiento y proceder. Pero ¿dónde está el verdadero conflicto de esto?, a mi criterio y vuelvo a recalcarlo, está en la legión que se han apoderado de la política y la cosa pública, -la corrupción-, bajo el supuesto de la representación del poder popular o ciudadano, que por cierto es un poder ausente en el direccionamiento del desarrollo y de la sostenibilidad de las sociedades y del Estado, dado que si desconocen las capacidades y atribuciones de ese poder, indudablemente no lo ejercerán. Y digo supuesto porque de parte y parte, sea el grupo que sea que logre llegar al poder su máxima será mantenerse en él, a desmedro del verdadero poder ciudadano y popular, al que hay que someter y domesticar.

    Ciertamente, nos toca ser testigos de esa “licuidad” de los procesos ideológicos, aunque parecieran agua y aceite, en política no existen leyes de las ciencias puras que funciones, porque al fin y al cabo, humanos somos, y caníbales fuimos en nuestra prehistoria, y la política lamentablemente aun es el arte que aflora nuestra verdadera miserabilidad como seres humanos.

    izq y der1

     
    • walterfernandezulloa 22:22 el 11 julio, 2016 Enlace permanente | Responder

      Gracias mi estimado Freddsy por tu invaloirable apoyo siempre

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    • Freddy Ortiz Nishihara 23:43 el 7 julio, 2016 Enlace permanente | Responder

      Hola mi estimado Waltercito:

      Te agradezco sinceramente por compratir este excelente articulo y aprovecho para FELICITARTE por la calidad y profundidad del mismo lo he compartiro en mi muro y en varios grupos de esta parte de la patria sin fronteras, la Federacion de periodistas, abogados del Peru, ciudadanos contra el narcotrafico entre otros.

      Un abrazo , estamos en contacto

      Freddy

      • MAG Freddy Ortiz Nishihara*

      Abogado Conciliador UNMSM , Lic. en Administración URP docente universitario en Derecho y Administración, Arbitro del MIN JUS, capacitador principal en conciliación, Director Internacional de asuntos institucionales y jurídicos de la Unión Mundial de escritores por la Cultura, la Paz y la ecología, Corresponsal de radio SIGNOS de Buenos Aires ¨voces y palabras por la Paz¨ en http://www.fmsignos.com.ar Postgraduado y Mag. en las universidades de Uppsala ( Suecia), Universidad andina «Simon Bolívar» ( sede Quito), Universidad Pontificia de Salamanca ( España),Escuela Latinoamericana de la universidad Complutense de Madrid,»Univ de Ciencias empresariales y sociales de Buenos Aires, PUC del Perú docente y coordinador de la Escuela Complutense Latinoamericana (Universidad Complutense de Madrid)en Derecho San Marcos 2014, Integrante de las comisiones ejecutivas y consultivas de Derechos Humanos, Derecho Internacional Publico y Arbitraje y conciliación del Ilustre Colegio de abogados de Lima (2014-2015) Director de CERECO Peru- APDI UYAI Observatorio de Paz y DDHH Miembro del observatorio de conflictividad de la universidad nacional Tres de Febrero de Argentina

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      «Recuerda los caminos de la Paz se hacen con la obra cotidiana en favor de los demás no solo con el verbo florido»

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  • walterfernandezulloa 13:19 el 23 May, 2016 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , , , poder ciudadano, ,   

    Dos poderes, cinco funciones y un mandante ausente

    La norma constitucional del 2008, ha sido incomprendida y malograda en su aplicabilidad, tanto así que ni a la oposición, ni al gobierno, ni a los revolucionarios/as y peor al ciudadano de a pie le interesa su texto, su contexto y los pretextos que da la norma para asumir el rol protagónico que se exige a la ciudadanía, individual o colectivo, -su apasionamiento en la construcción del Estado del “buen vivir”, la articulación del poder ciudadano y la implementación de un modelo económico social y solidario-.

    El interés particular de los grupos neoliberales clásicos (políticos y bancarios) y los ostentadores actuales del poder político, sean estos, bien o mal intencionados con los procesos de transformación del Estado, poco o nada han generado en la promoción y formación de la ciudadanía activa, la valoración y defensa de la norma constitucional y particularmente la construcción del llamado “poder ciudadano”, importantes paradigmas que reorientan la forma de entender el poder, la autoridad y las funciones del Estado.

    El paradigma fundamental, al que hay que referirse, es la reconstitución del poder en el Estado, el cuál más allá de ser una innovación, recoge para la praxis (no necesariamente socialista o marxista) el pensamiento de Gramsci, quien considera que el Estado se regula a través de dos grandes supraestructuras, la Sociedad Civil y la Sociedad Política. Haciendo una analogía de este pensamiento, con la Constitución de la República del Ecuador, CRE, podemos identificar la institucionalidad de dos poderes, el público y el ciudadano, a través del segundo la autoridad máxima del Estado se devuelve al “Pueblo”, y este se ejerce a través del primero “se ejerce a través de los órganos del poder público”.

    [caption id="attachment_718" align="alignnone" width="401"] image[/caption]

    El Poder Público, que en el paradigma clásico francés, se dividía en tres poderes, en cuyo ejercicio estaba ausente, real pero no nominalmente, el pueblo. Este parece omnímodo, en la nueva norma, y se manifiesta a través de cinco funciones que son, por demás conocidas; Ejecutiva, Legislativa, Judicial y justicia indígena, Transparencia y Control Social, y, Electoral. El funcionario responsable de ejercer la Función Ejecutiva es el Presidente de la República y al mismo es “jefe del Estado y del Gobierno, y responsable de la administración pública”.

    Como se plantea, el poder público se ha presentado como omnímodo, pero esto no es real, puesto que la misma norma le ha subordinado al poder ciudadano, pero se presenta así, no necesariamente por su propio o legítimo interés, sino por la ausencia de una ciudadanía plena y activa, capaz de reaccionar ante una norma constitucional que le vuelve plenipotenciaria, mandante y generadora del contenido “ético del Estado”. Más muchos preguntan y responden ¿a qué se debe esta “ausencia” de ciudadanía?, si bien, en los últimos meses han surgido un sinnúmero de “especialistas”, y “cientistas o académicos sociales”, que hablan y escriben de “manipulación de los medios de comunicación”, “anomía social”, “distopia”, “disrupción de la ciudadanía”, entre otros. Particularmente, considero que han convergido varias situaciones, necesario de analizar y profundizar a fin de reconstituir el poder omnímodo real, “el ciudadano”.

    Por un lado, la demanda entorno a los derechos, lo que por décadas conllevo a luchas reivindicativas de los diversos actores, se vio nominalmente reflejada en la norma constitucional, los derechos ciudadanos y de participación que en otrora se consideraban riesgosos y peligrosos para la gobernabilidad y estabilidad, se institucionalizan para “fortalecer al Estado”, a través de la subordinación de éste al llamado poder ciudadano, pero la realidad fue otra al fin de cuentas, dado que se terminó institucionalizando en el propio Estado la representación, la organización y las forma de participación con sus estrategias y mecanismos, lo que conllevo finalmente a la sumisión del “poder ciudadano” al “poder público”. También por otro, lamentablemente esa ausencia de ciudadanía y comprensión de la norma constitucional, ha promovido continuar con estrategias de lucha reivindicativa y de “clases”, y no la de ejercicio de derechos, lo que ha conllevado a un desgaste constante del quehacer participativo y organizativo de parte y parte. En la segunda parte profundizaremos en el grasso error de construir un sistema nacional de participación y de control de la participación ciudadana y del poder ciudadano, cuando la misma norma constitucional y leyes subsiguientes lo consideraban inapropiado, dado que promueve y genera la construcción y articulación de sistemas manifestantes de ese poder, como son a través de los sistemas de inclusión, y de protección de derechos de los cuales nadie habla, o quizá me equivoque.

    Abrazos y bendiciones Walter Fernández Ulloa 1/6 https://walterfernandezulloa.wordpress.com/2013/01/17/cultura-de-participacion-en-la-construccion-de-la-ciudadania-republicana/
     
  • walterfernandezulloa 17:31 el 7 September, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , poder ciudadano, , profesional   

    PERFIL PROFESIONAL PARA MODELO DE GESTIÓN “CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN PARA EL PODER CIUDADANO, TRANSPARENCIA, PREVENCIÓN Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN” (CIF – PC) Ver doc:http://bit.ly/1IUwAWN

     
  • walterfernandezulloa 17:00 el 7 September, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , matriz de competencias, , poder ciudadano   

    MATRIZ DE COMPETENCIA PARA MODELO DE GESTIÓN “CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN PARA EL PODER CIUDADANO, TRANSPARENCIA, PREVENCIÓN Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN” (CIF – PC) Ver doc: http://bit.ly/1g67LA5

     
  • walterfernandezulloa 16:55 el 7 September, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , , , poder ciudadano, ,   

    DOCUMENTO FINAL: PROPUESTA MODELO DE GESTIÓN “CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN PARA EL PODER CIUDADANO, TRANSPARENCIA, PREVENCIÓN Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN” (CIF – PC) Ver doc: http://bit.ly/1O96nL5

     
  • walterfernandezulloa 17:14 el 26 August, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , , , , poder ciudadano,   

    REVISIÓN DEL MODELO DE GESTIÓN DEL CPCCS 

    “PROPUESTA PARA EL FORTALECIMIENTO Y POSICIONAMIENTO DE LOS DERECHOS DE PARTICIPACIÓN Y CONTROL SOCIAL – REVISIÓN DEL MODELO DE GESTIÓN DEL CPCCS”

    ELEMENTOS PARA LA DISCUSIÓN  WFU Fortalecimiento Poder Ciudadano

    1.- ANTECEDENTES.

    El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), es la apuesta institucional más relevante e innovadora que recoge la Constitución del 2008 en la línea de construir una democracia participativa, donde los ciudadanos puedan involucrarse de manera real en el direccionamiento del desarrollo nacional. La institución declara como su misión que «promueve e incentiva el ejercicio de los derechos relativos a lo participación ciudadana; establece e impulsa mecanismos de control en los asuntos de interés público: investiga actos que generen corrupción, afecten la participación o al interés público, y designa a las autoridades que le corresponde de acuerdo con la Constitución y la ley», (CRE: Art.95)

    Esta misión la enmarca en la implementación de un esquema orgánico según el cual se ve a sí misma como el organismo líder, eficiente y eficaz, que “promueve entre las ciudadanas y los ciudadanos de forma individual y colectiva la participación de manera protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de lo público; en el control de los instituciones del Estado y sus representantes, con procesos permanentes de construcción del poder ciudadano”. Delineado bajo los enfoques de territorialidad, plurinacionalidad, interculturalidad, género, intergeneracional, autonomía, deliberación pública y solidaridad».

    Los elementos planteados requieren de un análisis más profundo sobre el objeto de la acción institucional, es decir “la participación ciudadana”:

    • Sobre el modelo de gestión institucional -como estrategia que acerca o aleja la participación-;
    • Sobre los espacios de coordinación intra e inter-institucional y la Función de Transparencia y Control Social -como mecanismos de obligatoriedad -; y,
    • Sobre el CPCCS y las ambigüedades del marco legal pertinente: -como la participación ciudadana real, la participación colectiva y las estrategias y mecanismos de ella-;

    2.- LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA:

    La participación debe entenderse en un amplio marco de reforma del Estado que entre otras cosas proyecta ubicar al ciudadano en el centro de los beneficios de “Buen Vivir” al amparo de una constitución que genera un Estado garante de derechos. Entre estos derechos los más relevantes se implementa en la creación de una serie de mecanismo de participación que consolida un modelo de “democracia real y directa”.

    Hablar de participación en general y de participación ciudadana en particular supone reflexionar sobre una serie de conceptos que abordan los temas de la democracia, el papel del Estado, la ciudadanía como categoría socio-política, la inclusión y el desarrollo, para nombrar unos pocos. Sin embargo al no ser esta profundización la finalidad de este documento nos apegaremos, al hablar de participación, a las caracterizaciones que sobre esta, en su relación con el Estado, hace el marco legal pertinente.

    La Constitución en el título IV, sobre “Participación y Organización del Poder” en lo relativo a los principios de la participación establece en el Art. 95. «las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de manera protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos, y en el control popular de las instituciones del Estado y la sociedad, y de sus representantes, en un proceso permanente de construcción del poder ciudadano. La participación se orientará por los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto o la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad. La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de lo democracia representativo, directa y comunitaria.

    Como se puede observar en el párrafo anterior, cuando la constitución habla de participación lo hace desde una perspectiva eminentemente política, determinando para esta una misión fundamental en la construcción de una democracia directa y ciudadana que se expresa en la que se denomina «PODER POPULAR»

    Por otro lado, la Ley Orgánica de Participación Ciudadano, en el Titulo III, del Poder Ciudadano, Art. 29 habla de La participación y la construcción del poder ciudadano, diciendo: «El poder ciudadano es el resultado del proceso de la participación individual y colectiva de las ciudadanas y ciudadanos de una comunidad, quienes, de manera protagónica participan en la toma de decisiones, planificación y gestión de asuntos públicos; así como, en el control social en todos los niveles de gobierno, las funciones e instituciones del Estado, y de las personas naturales o jurídicas del sector privado que manejan fondos públicos, prestan servicios o desarrollan actividades de interés público, tanto en el territorio nacional como en el exterior».

    La LOPC, entonces, define el carácter sistémico de este poder popular en la medida que este se expresa en una participación que promueve el desarrollo de una sociedad donde lo público se subordina a mecanismos de coordinación con lo civil-ciudadano.

    3.- ESPACIOS DE COORDINACIÓN INTRA E INTER-INSTITUCIONAL Y LA FUNCIÓN DE TRANSPARENCIA Y CONTROL SOCIAL

    La Constitución del Ecuador en el Capítulo V, habla de la Función de Transparencia y Control Social y en su Art. 204 expresa:

    El pueblo es el mandante y primer fiscalizador del poder público, en ejercicio de su derecho a la participación. La Función de Transparencia y Control Social promoverá e impulsará el control de las entidades y organismos del sector público, y de las personas naturales o jurídicas del sector privado que presten servicios o desarrollen actividades de interés público, para que los realicen con responsabilidad, transparencia y equidad: fomentará e incentivará la participación ciudadana: protegerá el ejercicio y cumplimiento de los derechos; y prevendrá y combatirá lo corrupción. La Función de Transparencia y Control Social estará formada por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General del Estado y las superintendencias. Estas entidades tendrán personalidad jurídica y autonomía administrativa, financiera, presupuestaria y organizativa.

    Así mismo en el Art. 206 manda:

    (…) los titulares de las entidades de la Función de Transparencia y Control Social conformarán una instancia de coordinación, y elegirán de entre ellos, cada año, a la Presidenta o Presidente de lo Función. Serán atribuciones y deberes de la instancia de coordinación, además de los que establezca la ley: 1. Formular políticas públicas de transparencia, control, rendición de cuentas, promoción de la participación ciudadana y prevención y lucha contra la corrupción; 2. Coordinar el plan de acción de las entidades de la Función, sin afectar su autonomía: 3. Articular la formulación del Plan Nacional de Lucha contra la corrupción; 4. Presentar a la Asamblea Nacional propuestas de reformas legales en el ámbito de sus competencias: 5. Informar anualmente a la Asamblea Nacional de las actividades relativas al cumplimiento de sus funciones, o cuando ésta lo requiera.

    El CPCCS, se concibe como parte de un conjunto de instituciones que forman la función de transparencia y control social del Estado, y, debe formular lineamientos y políticas públicas de obligatorio cumplimiento en el ámbito de la participación y control social. La ausencia de una acción dinámica de este espacio de coordinación que crea lo constitución es sin duda una de las causas de lo debilidad institucional que al verse imposibilitado de mecanismos coercitivos que doten de obligatoriedad a sus decisiones se convierte en meramente declarativo y no vinculante.

    La débil articulación, por lo menos a nivel provincial, que existe con las instituciones de la función de transparencia y control, no permite fortalecer los procesos de garantía de derechos que deben existir.

    4.- Modelo de Gestión Institucional

    A cinco años de la aparición institucional del CPCCS, se hace necesaria una evaluación que permita sistematizar la experiencia en función de un fortalecimiento del Consejo en la estructura del Estado como articulador de la relación Estado – Sociedad Civil – Ciudadano, y su posicionamiento como tal. En este sentido cabe señalar que la corta trayectoria orgánica del CPCCS marca algunos nudos críticos en la construcción de una gestión dinámica fácilmente armonizable con las lógicas y prácticas colectivos de lo ciudadanía.

    Es así, que existe la percepción de que algunos funcionarios y/o servidores públicos del Consejo han caracterizado el momento actual, como una situación de debilidad institucional que da cuenta de una acción fraccionaria y fraccionada, una conducta organizacional que no se construye desde el todo sino desde las partes, en acciones que se originan en la voluntad de estos funcionarios o servidores y no en políticas institucionales claras. Estas carencias en lo conducción política del organismo se percibe como el desentendimiento del debate institucional y su máximo órgano de dirección sobre el rol histórico que debe cumplir este organismo en la transformación del Estado tutelar a uno relacional con el ciudadano/a.

    La fragmentación y poca claridad en las definiciones sobre el rol que está llamado a cumplir el CPCCS, se expresa, entre otras cosas, en una inadecuada asignación de los recursos y establecimiento de prioridades. Estos aspectos se hacen particularmente visibles en el gran énfasis que se da a los procesos de designación de autoridades que de manera directo afectan lo posibilidad de promover con fuerza y eficacia las otras atribuciones del Consejo. Así mismo, la implementación de un diseño organizacional vertical que privilegió las visiones centralizadas en detrimento de una construcción colectivo surgida de la experiencia de trabajo concreto en los territorios, retroalimentada con los criterios técnicos de la experiencia comunitaria y social.

    Otro asunto relevante, para el análisis, es la actitud de los funcionarios y la institución frente a otras instancias e instituciones públicos. En este sentido se ha señalado que el trabajo cotidiano del CPCCS consiste en promover los derechos de participación de manera integral, identificando actores sociales, líderes y dirigentes dispuestos o difundir estos derechos, en una doble estrategia de empoderamiento ciudadano (apasionamiento) y posicionamiento institucional en sectores concretos del territorio, generalmente cabeceras cantonales o provinciales.

    Como se anotó anteriormente el CPCCS tiene como misión «ser el organismo líder, eficiente, eficaz, que promueve (…,) procesos permanentes de construcción del poder ciudadano. Delineado bajo los enfoques de territorialidad, plurinacionalidad, interculturalidad, género y generacional, autonomía, deliberación público y solidaridad». No obstante, la acción del Consejo se ha visto impregnada de dedicación de manera casi exclusiva a la observación de los procesos de participación implementados por los GADs. Tanto así, que las Instituciones del Gobierno Central no han sido objeto de la atención debida, contrariando la LOPC que en el art, 6 N°2 establece la “obligatoriedad de todas las instituciones públicas a formar ciudadanía, promover derechos, crear mecanismos y generar procesos de participación ciudadana que incidan en la gestión pública”. Por ello, también se hace imprescindible monitorear, acompañar y apoyar el fortalecimiento de estas instancias y sus obligaciones, en el ámbito de la participación y construcción del poder popular.

    Lo omisión anterior limita seriamente lo posibilidad de impulsar una acción combinada entre distintas instituciones públicas para mejorar efectivamente la implementación del “Buen Vivir” de las ciudadanas/os y el ejercicio de los derechos de participación. Poco o nada se ha hecho con la institucionalidad del Gobierno Central, y ligeramente se ha avanzado en GADs provinciales o cabeceras cantonales.

    La Ley Orgánico de Participación Ciudadana, en el artículo 6 N°7, establece la rectoría del CPCCS cuando le manda » Monitorear la gestión participativa de los instituciones que conforman el sector público y difundir informes al respecto, los mismos que serán enviados al órgano competente». Esta ambigüedad y la falta de un reglamento específico a conllevado solo a la recolección de información trasladada a un plantilla denominada “rendición de cuentas”,  ambigüedad que se manifiesta, al no definirse de manera concreta los característicos de ese monitoreo y que se establezca indicadores que materialicen el mismo, lo que sumado a la “autonomía” de la que gozan los GADs impiden una acción de seguimiento efectivo en los procesos de implementación de los “Sistemas de Participación Ciudadana”, que a la fecha se han vuelven elementos dispersos, difusos y confusos.

    El tratamiento organizacional desarticulado que desde la propia institución se ha implementado ha agudizado su debilidad y su posicionamiento como un organismo clave en el desarrollo y ejercicio de la democracia en el Ecuador. De ello, se derivan problemas vinculado con la gestión institucional que por ejemplo carece de procesos de evaluación y retroalimentación cualitativa de la experiencia de participación, reduciendo estos procesos a simples conteos de cumplimiento cuantitativo de las metas y objetivos, definidos por el área de planificación, lo que invisibilidad el trabajo cotidiano, el esfuerzo, la calidad y la calidez con que se realizan los procesos en el territorio, evidenciándose un divorcio entre la planificación –administrativo, financiero y planeación- y el trabajo operativo de los técnicos y especialistas del CPCCS.

    En virtud de lo indicado, el replanteamiento del Modelo de Gestión y la Estructura Orgánico Funcional del CPCCS se vuelve urgente, para el reposicionamiento institucional, para ello, habría de considerarse además de las circunstancias internas las externas ya señaladas. Por lo que se considera imprescindible considerar los elementos siguientes: Articulación de la Planificación anual y plurianual desde la lógica del territorio; Mejorar la articulación del trabajo con los GADs  pensando particularmente en los GADs parroquiales y comunidades; Acercar y consolidar estrategias conjuntas de fortalecimiento de la participación ciudadana en el ámbito de las entidades del Gobierno central; Fortalecer la capacidad investigativa académica y/o teórica de la construcción del poder popular; Generar estrategias y metodologías de intervención, sistematización y monitoreo de los diversos procesos y experiencias implementadas por el CPCCS, la sociedad civil y la ciudadanía; Promover espacios de capacitación y formación continua y sistemática de los segmentos que define la constitución y la ley, tanto ciudadanía como servidores públicos en general a efectos de atender las realidades y complejidades particulares de cada segmento.

    La LOPC en su art. 5 N°1 indica que le compete al CPCCS «Promover lo participación ciudadana, estimular procesos de deliberación pública y propiciar la formación ciudadana, valores transparencia y lucha contra lo corrupción». Esta tarea supone el desarrollo de metodologías de trabajo en formación ciudadana que viabilicen una ciudadanía empoderada (apasionada) y en ejercicio consciente de sus derechos, no obstante, estas metodologías no se han socializado adecuadamente, ni se han sistematizado en las prácticas de las escuelas de formación ciudadana que lleva adelante el CPCCS.

    Finalmente se podría hablar de una rigidez administrativa, en la relación con el talento humano, que impide a los servidores del CPCCS  flexibilizar sus horarios de trabajo a efectos de articularse de mejor manera a las dinámicas intervención en las comunidades donde efectivamente se ejerce mecanismos de participación social y control social, mediante acciones realizadas, por lo general, los fines de semana u en horarios fuera de oficina. Los temas de participación y trabajo con ciudadanía, supone dinámicas diferentes a los horarios de trabajo habitual de la administración pública; al ser el CPCCS una entidad autónoma debería tener ciertas consideraciones, a la hora de cronometrar o definir las jornadas de trabajo para los servidores de acción directa en los territorios.

    5.- Marco legal:

    Entre los instrumentos jurídicos más importantes, que el nuevo marco legal relativo o lo participación ciudadana recoge, se encuentran los de las Asambleas locales Ciudadano, lo silla vacío, el Sistema de Participación Ciudadano de los GADs y el Consejo de Planificación, entre otros. Todos estos mecanismos son importantes herramientas ciudadanas de incidencia en la tomo de decisiones de las autoridades, y manifestación plena del ejercicio del “poder ciudadano”, sin embargo, existe en todos ellos un carácter ambiguo que conlleva a la desmotivación manipulación final de las decisiones por parte de las autoridades que deberían fortalecer estos mecanismos.

    La “Silla Vacía” v.g. requiere de un solo criterio ciudadano, yo que de haber dos criterios contrapuestos sobre un mismo asunto el mecanismo se anuló per se. En la misma línea las Asambleas Locales Ciudadanos deberían ser quienes nutran la representación de la ciudadanía en los Sistemas de Participación, no obstante esto no ocurre, sino cuando conviene al gobierno local del que se trate.

    Lo ley requiere de una reglamentación que permita establecer claramente criterios objetivos, tangibles y medibles a efecto de monitorear la implementación real de los mecanismos de participación ciudadano, democracia directa y construcción del Poder Ciudadano.

    6.- Consideraciones finales, pre conclusiones:

    Lo oportunidad, de revisión del Modelo de Gestión y Orgánico Funcional del CPCCS, es propicia paro plantear uno evaluación y evolución de los alcances y logros de la experiencia de participación ciudadano liderada desde el CPCCS. Esto debe ser realizada al influjo del rol y los objetivos (Constitución y Ley) de la propuesto institucional de partida y como desde esta revisión se allana el camino para la construcción de un “Estado relacional”, Estado- Sociedad Civil –Ciudadanía; de una “Democracia real” o “Directa”, Mecanismos y Estrategias efectivas de participación; y finalmente del “Poder Ciudadano y Popular”, apasionamiento de los principios rectores de la norma constitucional, la ciudadanía proactiva en la gestión de lo público.

    Se propone, finalmente la discusión alrededor de los siguientes ejes temáticos:

    Vaciamiento del discurso: Construir un discurso institucional que dote a los servidores de una definición clara del “entender la participación” como una cultura en construcción; Una Misión y Visión amarrada a la realidad constitucional del quehacer institucional y la construcción de un nuevo modelo de Estado, un Plan del Buen Vivir, y una Democracia real y participativa.

    Vaciamiento Metodológico: Pro generar estrategias, mecanismos, metodologías y herramientas teóricas, conceptuales y prácticas para la promoción de la participación y el Control Social, y, la construcción progresiva del Poder Ciudadano.

    Vaciamiento de Gestión: Repensar la Gestión Institucional como un todo en el marco constitucional y la ley, generando así un esquema de gestión institucional que considere los principios, valores y enfoques definidos en la norma, considerando la plurinacionalidad y la diversidad en lo homogéneo, e incorpore una multidinámica más que burocrática – ciudadana.

    Vaciamiento de Liderazgos: Si bien el CPCCS es un cuerpo colegiado, deben de definirse liderazgos y áreas concretas de acción de la representación del colectivo, la ambigüedad de las funciones y la desterritorialidad de las mismas ha conllevado a diferencias en la forma de manifestar el liderazgo individual de cada miembro del colectivo, por lo que urge la generación y promoción de un liderazgo articulador del direccionamiento de la misión y visión institucional y la definición de tareas y leneas de acción territorial, sectorial o temático de cada integrante del colectivo.

    Vaciamiento de Coordinación inter e intra institucional: Promoviendo una dinamización conjunta de las entidades que conforman la Función de Transparencia y Control Social, formulando políticas publicas conjuntas, sistémicas y articuladas en miras a la construcción del Poder Popular, la cultura participativa y la democracia radical, directa o real.

    Vaciamiento Legal: Una de las competencias del CPCCS es la proposición de normas y proyectos legales que viabilicen la participación y el control social y la construcción del Poder Popular, atribución poco o nada usada a la fecha, por lo que urge promover en conjunto con la ciudadanía un debate serio y sostenido de involucramiento del ciudadano en la preparación y proposición de elementos normativos potenciadores de la participación.  Y por otro mediante la  creación de instrumentos de normativa interna, resoluciones o lineamientos, promover procesos y procedimientos orientadores de la promoción, usos y aplicaciones de estrategias, mecanismos, metodologías y herramientas más precisos para la implementación, ejercicio, seguimiento, monitoreo y sistematización de los procesos de participación ciudadana y control socia.

    Vaciamiento Comunicacional: Finalmente es recomendable la implementación de una estrategia comunicacional y comunicativa de amplio espectro, que aborde estrategias no solo formales sino informales y masivas de comunicación directa y/o colectiva con la ciudadanía y la sociedad civil.

     

    Walter Fernández Ulloa Mg.

    Doctorante en Pensamiento Complejo

    Consejero Suplente del CPCCS

    Especialista en Interculturalidad

     

     

     
  • walterfernandezulloa 10:59 el 8 March, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: encuentro, poder ciudadano,   

    @WALTERFERULLOA: Encuentro Construcción del Poder Ciudadano en A.L.Estado del Arte y Cuestión desde la praxis y la academia» https://lnkd.in/eJJyTKS

    Buen día compañeros/as, estoy organizando un encuentro Internacional sobre «Construcción del Poder Ciudadano y Popular en América Latina: Estado del Arte y la Cuestión desde la praxis y la academia»

    La norma constitucional del Ecuador, se sustenta en el mandante –el pueblo- y su soberanía radica en él. Pese a que la democracia ecuatoriana ha promovido una trasformación profunda en el imaginario de los ciudadanos y ciudadanas, el proceso subsiguiente “la democracia radical y participativa”, aún está en pañales, por no decir prenato; pero aun así el futuro esta preñado de esperanza y reencuentro.
    Categorías olvidadas y menoscabada como la ciudadanía plena, poder ciudadano, poder popular, lo humano sobre el capital, democracia radical, buen vivir, etc. Son en gran medida categorías que necesitan discutirse en la académica, en la institucionalidad y en la práctica cotidiana, a fin de calar en lo simbólico del ciudadano/a, y éste se apasione de su ciudadanía, y la ejerza con la majestad que le corresponde.
    Me gustaría conocer sus opiniones, investigaciones y ensayos respecto al tema en miras al evento en mayo de este año en Ecuador

     
  • walterfernandezulloa 17:44 el 5 March, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , capacitación, , , poder ciudadano, ,   

    En el marco de la preparación del Seminario Internacional «Estado del Arte y Cuestión en la construcción del poder ciudadano en América Latina» Me interesaría conocer el interés y condiciones para Universidades de la región, interesadas en el tema y tengan trabajos investigativos previos para el aval y retransmisión en linea. De las Comunicarse por este medio o a mi correo.

     
  • walterfernandezulloa 20:14 el 3 March, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , poder ciudadano,   

    Es tiempo que los ciudadanos tomen las riendas de la revolución…
    Das tu contingente…
    Yo sí, le apuesto al Poder Ciudadano, al Poder Popular..
    El Tiempo es ahora…
    Apuntemos al cambio de la Matriz Participativa…
    para un desarrollo integral de lo humano sobre el capital…

    https://www.dropbox.com/sh/ba3cfqd7g91m3yd/AAAbr_PZmzwRAsCwV9N168mIa?dl=0

     
  • walterfernandezulloa 20:09 el 3 March, 2015 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , poder ciudadano,   

    Es tiempo que los ciudadanos tomen las riendas de la revolución…
    Das tu contingente…
    Yo sí, le apuesto al Poder Ciudadano, al Poder Popular..
    El Tiempo es ahora…
    Apuntemos al cambio de la Matriz Participativa…
    para un desarrollo integral de lo humano sobre el capital…

    https://www.dropbox.com/sh/ba3cfqd7g91m3yd/AAAbr_PZmzwRAsCwV9N168mIa?dl=0

     
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